Puente de Santo Domingo mañana de Viernes Santo

Estamos a comienzo de la década de 1930, posiblemente en 1931, pocos días antes de la “quema”. ¡Cuánto puede variar la realidad! Cómo asistimos, en ocasiones, al desmoronamiento de nuestro mundo – en apariencia estable. Parece que el caos siempre aguarda a la vuelta de cualquier esquina. Pero centrémonos en este instante congelado, en este preciso momento en que la multitud se agolpa a las puertas de Santo Domingo porque el Moreno y la Esperanza se están recogiendo. Por la altura del sol, que casi no proyecta sombras, podemos afirmar que es una hora muy próxima al mediodía. El barrio entero ha venido, Málaga entera ha venido.

Fotografías como ésta pueden mirarse durante horas. Es bonito dejar correr el tiempo mientras contemplamos rostros y actitudes, tipos humanos de un pasado que ya empieza a ser muy lejano. Los más veteranos recordarán – porque las vieron – las escaleras de acceso al Puente de Santo Domingo. ¡Cuántas veces subimos y bajamos por ellas antes de entrar en nuestra casa de hermandad! En la foto se ven completamente abarrotadas. La gente quiere ganar un poco de altura para tener perspectiva de la Esperanza que avanza por el Pasillo hacia el patio de la iglesia. No cabe un alfiler. Los niños menosos, que tenían una capacidad trepadora superior a la actual, han copado los puestos altos. Hay hombres con pajarita y sombrero, mujeres con abrigos. En el interior de la reja se ven unas muchachas de riguroso luto. Una parece que llora.

Un automóvil y un coche de caballos se han quedado atrapados entre la muchedumbre. Debe de hacer fresco porque se ven muchos abrigos. Pero también hay niños en calzones cortos y otros que llevan alpargatas. El muro del río está apuntalado en la orilla que limita con el centro de la ciudad. El Pasillo de Santa Isabel se ve con más casas que en la actualidad.

Hay gorras y sombreros por doquier y chicas peladas a lo garçon. Dos hombres y un niño caminan sobre el muro del río en dirección a Calle la Puente o la cercana Trinidad. El Guadalmedina enseña un breve reguero de agua.

Debe de oler a flores y a incienso, quién sabe. De la foto parece emanar un clamor, una conmoción ante el Moreno y su Santa Madre que ya se van a recoger tras pasar tantas horas en la calle.

El Puente de Santo Domingo siempre estará unido a esta hermandad. Recientemente hemos tenido oportunidad de comprobarlo durante el Vía Crucis de la Agrupación y el pasado 19 de junio, cuando la Virgen volvió desde Santo Domingo a la Basílica tras celebrar allí los cultos del 375 Aniversario.

Twitter @pasoyesperanza

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