Escenificación del Paso

El “Paso” consistía en trasladar la imagen del Dulce Nombre de Jesús procesionalmente en la madrugada del Viernes Santo a la Plaza de las Cuatro Calles (actual Plaza de la Constitución), donde después de un sermón relatando los más culminantes episodios de la Pasión de Cristo, sermón que siempre se encomendaba al más reputado orador de la comunidad de dominicos, se simulaba el encuentro de la Virgen con su Hijo en la calle de la Amargura, saliendo ésta por la actual calle de Granada, acompañada por san Juan Evangelista y la Verónica, y cómo las imágenes eran articuladas, la Verónica desdoblaba el sudario ante la faz del Nazareno, la Virgen enjugaba sus lágrimas, terminando el piadoso acto con la Bendición que daba el Señor al pueblo, que lleno de contrita devoción, la recibía postrado de rodillas.

Así continuó durante el espacio de muchos años, constituyendo el acto más característico de la Semana Santa de Málaga, hasta que el indiferentismo moderno, que parece se complace en hacer desaparecer todas estas bellas tradiciones populares, dio fin a este acto religioso, que dejó de efectuarse a mediados del siglo XIX”. Al margen de su mayor o menor verismo histórico, indiscutiblemente reflejaba las razones iconográficas de la advocación popular de “Jesús Nazareno del Paso”. Documentos del siglo XVIII y principios del XIX describen la procesión del Dulce Nombre de Jesús insistiendo en la representación de diversos pasos de la Pasión de Cristo y la terminación del acto con la bendición del Señor, todo ello realizado en la Plaza y, a veces, ante el palacio episcopal.

El siguiente fragmento de artículo, extraído de “El Avisador Malagueño” del día 20 de Abril de 1851, recoge la crónica de la Semana Santa de ese año, y junto con comentarios del resto de cofradías, narra la última representación del Paso por la Archicofradía. Redactado con un agudo sentido del humor, el autor, del que sólo conocemos sus iniciales, S.C. , logra plasmar perfectamente el ambiente, los protagonistas y los escenarios en los que se va desarrollando la acción.

Ha terminado la Semana Santa del año 1851; que es casi el número de los que el pueblo cristiano viene celebrando el aniversario del más sublime de todos los sacrificios: el del Dios hecho hombre dando su vida por la salvación del linaje humano. (….)

Todo el día y gran parte de la noche del Jueves Santo estuvieron abiertas las iglesias; en muchas hubo sermón de Pasión, siendo notable el que el P. Félix predicó en la Parroquia de Santa Cruz y San Felipe, que empezó a las siete y cuarto y terminó a las diez y cuarto; hallándose no sólo la iglesia llena de fieles, sino también la plazoleta que forma la entrada de la calle de las Parras.

Pero no era en ninguno de esos parajes donde debía mostrarse el pueblo en todo su número y variedad de clases; pues esto se debía verificar en la plaza de la Constitución en la mañana del Viernes.

Se había anunciado que saldría en procesión Jesús Nazareno, (el del Paso) y que en dicha plaza se verificarían algunos de la Pasión, cosa que hacía varios años que no se ejecutaba.

Es de creer que los vecinos de aquella plaza no dormirían aquella noche, pues cuando amaneció estaba llena; y entre siete y ocho que llegó la procesión, se veían no ocupados, sino cargados con todo el peso humano que podían soportar, las fachadas de las casas, los tejados, las puertas: en la plaza estaban estivadas las personas. Por momentos temimos que aconteciese una catástrofe, dos, tres, ciento.. Pero por fortuna se verificó el Paso, sin más accidentes notables que algunas reyertas, algunos palos y bofetones, una carrera, media docena de desafíos que se evitaron, y millares de pies machucados, de cuerpos magullados, de improperios y de maldiciones, etc.

La casa de los señores Aguilera, que estaba abierta, en uno de los violentos vaivenes de la multitud fue invadida por gran número de personas, que próximas a naufragar se acogieron a aquel puerto, sin duda con las mejores intenciones, pero que no pudieron menos de causar alguna alarma a los pacíficos poseedores del local citado; con este motivo se produjo algún leve desorden. que felizmente tampoco tuvo consecuencias.

Hasta la misma procesión sufrió las consecuencias de la muchedumbre y confusión que había en la plaza, y hubo momentos en que la vimos dispersa entre el gentío, quedando los procesionistas como náufragos entre aquel piélago de cabezas, y llevando en lo alto, como tabla de salvación, los cirios apagados.

A uno de los portadores de guión lo vimos por largo rato vagando por los medios de la plaza, perdida la brújula, y sin poder reunir su desbandada gente; al fin la efigie del Señor sirvió de punto de reunión a los dispersos acompañantes, que penetrando a duras penas por el gentío, se juntaron alrededor de esta. Sería de desear que si se verifica otro año el Paso se tomen las oportunas disposiciones para que quede franco y expedito el sitio que deben ocupar las imágenes, y abiertas las calles por las que deben transitar, para evitar, al menos, el confuso remolino que se producía a la aparición de cada una.

La Plaza de la Constitución no es todo lo espaciosas que sería de desear; y no exageramos si decimos que habría en ella de ocho a diez mil personas, inclusas las que asomaban por los balcones y por cuantos huecos tienen las fachadas. También sería muy conveniente que se derribasen y reedificasen parte de las casas; un sentimiento de humanidad nos hace desearlo. No todos los dias lo son de milagros; y milagro fue, sin duda, que no se hundisen el Viernes Santo bajo el peso extraño que soportaban.

Por lo demás, la procesión fue muy lucida en un principio; no tanto al finalizar, pues por grande que sea la afición a llevar un cirio, cuatro horas de procesión por medio equivalen a una jornada de ocho o diez leguas, y no todos los cristianos hacen tales jornadas por gusto. (….)

S.C.

La procesión de 1924, de regreso
La procesión de 1924, de regreso
El Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso a su paso por la plaza de la Constitución en 1924
El Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso a su paso por la plaza de la Constitución en 1924
Momento de la procesión del Jueves Santo de 1924
Momento de la procesión del Jueves Santo de 1924
El Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso bendice a su pueblo en la Semana Santa de 2018
El Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso bendice a su pueblo en la Semana Santa de 2018

Bibliografía

Diario “El Avisador Malagueño” del día 20 de Abril de 1851. Archivo Diaz de Escovar. Málaga 

Llorden-Souvirón, “Historia Documental de las Cofradías y Hermandades de Pasión“. 

Clavijo García, Agustín. “La Semana Santa Malagueña en su Iconografía Desaparecida“,”Semana Santa en Málaga”. Tomo II. Ed. Arguval. Málaga. 

Garrido Moraga, Antonio, “El Paso y la Esperanza: 1567 – 1890“. “Esperanza Nuestra”. Archicofradía de la Esperanza, 1988. Málaga.

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