Reunión de hombres de trono del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso

El proximo sábado día 20 a las 11h en la casa hermandad de la Archicofradía celebraremos la reunión de hombres de trono del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso.

Fallece D. Antonio Manuel Garrido Moraga

Con profundo pesar comunicamos el fallecimiento de nuestro queridísimo hermano D. Antonio Manuel Garrido Moraga. Descanse en Paz.

El profesor, académico y cofrade D. Antonio Manuel Garrido Moraga fue nazareno de la Virgen de la Esperanza, consejero de la Junta de Gobierno de la Archicofradía y pregonero de nuestra Semana Santa.

CONVOCATORIA DE CABILDO GENERAL ORDINARIO JUEVES 1 DE FEBRERO A LAS 20:30 HORAS

CONVOCATORIA DE CABILDO GENERAL ORDINARIO JUEVES 1 DE FEBRERO A LAS 20:30 HORAS

Convocatoria Cabildo descargar

HORARIOS DE MISA EPIFANÍA DEL SEÑOR

EPIFANÍA DEL SEÑOR

EPIFANÍA DEL SEÑOR EN LA BASILICA

HORARIOS DE MISA EPIFANÍA DEL SEÑOR

 

Viernes 5 de enero, SANTA MISA a las  20:00 horas. 

 

Sábado 6 de enero, SANTA MISA EN LA FESTIVIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR   a las 12:00 horas y a las 20:00 horas. 

 

Domingo 7 de enero, SANTA MISA a las 12:00 horas.

La Archicofradía celebra la festividad del Dulce Nombre de Jesús el 3 de enero

El próximo 3 de enero, la Archicofradía celebrará a las 20:00 la misa en honor a la festividad del Dulce Nombre de Jesús. Estará presidida por el Iltmo. Mons. D. Antonio Coronado, Vicario General de la Diócesis y Rector de la Basílica. La imagen del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso estará expuesta en devoto besapié en horario de 11:00-13:00 por la mañana y de 18:00-20:00 por la tarde.

Horario de misas en la Basílica (Navidad)

Durante estas fiestas, el horario de las misas en la Basílica será el siguiente:

 

Domingo 24 de diciembre

12:00h – Misa

20:00h – Misa de Gallo

 

Lunes 25 de diciembre | Festividad de la Natividad del Señor

12:00h – Misa

 

Domingo 31 de diciembre

12:00h – Misa

 

Lunes 1 de enero

12:00h – Misa

Homilía de don José Manuel Ferrary pronunciada en la función principal en honor a María Santísima de la Esperanza

Hermano Mayor de la Pontificia y Real Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza

……..

Hermanos todos en el Señor

¡Qué hermosa! Así tenemos que comenzar hablando de María, porque así es la Virgen, Esperanza nuestra, llena de gracia, la más perfecta criatura, la que proclama la grandeza del Señor: toda Ella refleja a Dios, es la que fue iluminada que ilumina, aquella lámpara que arde y alumbra nuestra oscuridad, la Madre que acompaña, acoge y que siempre consuela, comprende y despierta en cada uno de los cristianos la fe en Cristo, el Señor.

¡Qué portentosa! Porque una mujer sencilla es capaz por sí sola de arrastrar masas fortaleciendo nuestra pobre fe y llenándonos de la esperanza que tanto necesitamos. ¡Qué gozo!, percibir que la Madre de Dios quiere ser, y es, nuestra Madre. ¡Qué maravilloso!, notar que Ella siempre está en nuestra vida y experimentar cómo, sin saber cómo ni por qué, nuestro cuerpo se conmueve al ver a la imagen de María Santísima de la Esperanza coronada aquí en su Basílica, y cómo nos entusiasma cuando sale en procesión bendiciendo a su paso el romero que perfuma Málaga en esa madrugada del Jueves Santo.

¡Qué bien ha entendido el pueblo fiel el misterio y la grandeza de María al proclamarla y venerarla como Madre, Señora y Esperanza nuestra!

Esta imagen, que cada 18 de diciembre se nos acerca, es una invitación apremiante a la pureza, a la limpieza de corazón, a la caridad; con ella la vida del cristiano tiene que ser luminosa, clara, transparente, sin hipocresías ni dobleces. Y es que, al resguardo de María Stma nuestra vida de fe florece, se incrementa nuestro amor y, sobre todo, se afianza nuestra esperanza ante las situaciones difíciles que surjan pues siempre hay una mirada, una oración, una “esperanza” que se anhela verse cumplida ante esta imagen que hoy nos da a besar su mano.

Por eso hoy le rezamos pidiéndole que nos entregue siempre la Esperanza de sus manos para que, agarrados a ellas, no perdamos el rumbo de nuestra fe; queramos sentir la necesidad de mirar la vida con los mismos ojos que Ella la miró, para obtener la Esperanza de la necesaria mansedumbre en nuestro comportamiento y aspiremos, como no, a ser motivo de Esperanza con nuestra palabras. Pero sobre todo que siempre sepamos vivir con un espíritu de Esperanza, acogidos al regazo de nuestra Madre, para inundar de alegría nuestro alrededor, nuestra Archicofradía, nuestras Cofradías de Málaga, nuestras familias, nuestra ciudad…

¡Esperanza!, qué profunda alegría y paz siente nuestra alma al oír dicha palabra. Yo creo que es la mejor expresión, el mejor sentimiento y la mejor definición de la vida.

La Esperanza es un don que Dios les regala a los malagueños. Y si ésta se reparte por los diversos rincones de nuestra ciudad, es aquí -en esta Basílica- donde esa “Oh” del Adviento se convierte en Esperanza; es aquí donde la Esperanza se viste de verde y morao, como lo hace Málaga, y es aquí donde la Madre y Señora nos habla al corazón malagueño de cada uno de nosotros y aquí se convierte y se llama la “Esperanza malagueña…., y perchelera”. Es Ella la que aquí ha querido acariciar con sus dedos el corazón de tantas familias, tantas generaciones, que le siguen suplicando por algo escondido en lo más íntimo de su alma y continúan llevando, orgullosos, en su corazón la devoción entregada por sus antecesores; es aquí donde la Esperanza tiñe de verde la vidas y el futuro de muchos que participan de la devoción familiar.

Abramos siempre nuestros oídos y nuestro interior a la Palabra salvadora de Dios como lo hizo María: así seremos felices y libres. Nunca dejemos a un lado nuestra oración a la Virgen. Ella que es nuestra Madre nos enseña cómo debemos ser, cómo nos debemos comportar con nuestro prójimo, nos lleva de la mano hacia su Hijo, nos indica cómo nuestra mirada debe dirigirse a Dios de forma permanente y no sólo en ocasiones de urgencia o de gravedad.

Hoy le damos gracias a María Santísima de la Esperanza coronada, que es nuestra Madre por todas nuestras madres, que nos llevaron a la fe. Le damos gracias por la vida que tenemos, que es un precioso regalo; gracias por esta Archicofradía que a muchos os vio nacer, a otros crecer y a otros incorporarse a ella; gracias por los amigos que hemos encontrado aquí a lo largo de nuestra existencia. Debemos elevar nuestra oración teñida de Esperanza por las veces que olvidándonos del Señor, Ella nos llevó de nuevo a Él; hoy también una oración especial, particular en mi caso, por nuestro amigo, pregonero, hermano de esta Archicofradía y devoto de la Virgen, Antonio Garrido que vive la Esperanza firme de una pronta recuperación de manos de su Madre, de nuestra Madre.

Gracias Madre de Esperanza por lo bueno que hemos vivido y por nuestras historias de dolor y de gozo; siempre en todo lo que ha acontecido en nuestras vidas te hemos visto acompañándonos con tu amor pero, sobre todo, porque has sido, eres y siempre has de ser nuestra constante Esperanza.

2º día de triduo: “Ella tiene Don de la Esperanza para la humanidad porque lleva en su seno bendito a quien es razón para la alegría”

A continuación, reproducimos un fragmento de la homilía pronunciada por D. Manuel Ángel Santiago Gutiérrez, arcipreste de Santa María de los Ángeles que ha oficiado el segundo día de triduo en honor a María Santísima de la Esperanza:

“Nos congrega esta tarde, una vez más, la buena noticia de Jesús. Su presencia, como agua viva y como aquel que viene a darnos su Salvación. Su presencia eucarística, símbolo de un pueblo que camina iluminado por el Señor, y en Él, siempre nuestra fuerza en él y en ese encuentro con una voz que se derrama en nuestros corazones. Somos conscientes de que la liturgia no es recuerdo de algo, si no de alguien. Y algo más. Es presencial real. De nuevo, el Señor, en su pequeñez y en grandeza, va a iluminar nuestras vidas con la fuerza del evangelio. El tercer domingo de adviento tiene unas características especiales. Nos invita a prepararnos a la fiesta de la Navidad con un corazón bien dispuesto. Dispuesto a acoger la alegría y a preparar nuestras vidas para ese encuentro desbordando de gozo el corazón.

Tercer domingo de adviento. Tiempo para renovar la alegría en un mundo donde a veces predomina la tristeza. El corazón del hombre, saciado de múltiples experiencias, del consumismo y de una vida sin sentido, termina siendo un corazón sin esperanza y triste en el que predomina lo efímero. El Señor nos invita hoy, precisamente a los pies de María Santísima de la Esperanza, para renovar en nuestro interior el gozo del encuentro, al estilo de la Virgen María. La Virgen irrumpe en un canto de alabanza a Dios en la lectura de hoy. Una fuerza que brota del espíritu en su interior. No es efímero, sino suscitado por la misma fuerza del Espíritu Santo. Ella es centro del don de la alegría y del don de la Esperanza para la humanidad porque lleva en su seno bendito a quien es razón para la alegría”.

1º día de triduo: “La Esperanza es un don que concede Dios a cada persona que está dispuesta a abrir el corazón”

A continuación, reproducimos en fragmento de la homilía pronunciada por don Carlos Samuel Córdoba durante el primer día de triduo en honor a María Santísima de la Esperanza:

 

“La primera vez que oí hablar de la Virgen de la Esperanza fue por un compañero de seminario. No tenía idea de que existiera esta advocación tan fuerte aquí en Málaga. Y aquí vine también con él, a besar las manos de la Virgen. Una persona fue la que me trajo a esta Basílica, sacerdote y hermano en el Ministerio. Una persona que nos ha enseñado a todos en el seminario a pertenecer a esta Cofradía. Digo esto porque quiero resaltar la importancia que cumplen los verdaderos devotos de una Madre y un Hijo. Ellos acercan a otros al corazón de la Virgen. Y nuestra tarea y nuestra misión es acercar a otras personas a que conozcan a la Virgen de la Esperanza. La Madre de Salvador y la Mujer que se convierte en espejo para nuestra Fe. Si nosotros nos detenemos a pensar en todos los acontecimientos de la vida de María, encontramos en ella a una Mujer que posee la virtud teologal de la Esperanza. Porque hoy podemos hablar de dos clases de Esperanza: una, que se convierte en una especie de optimismo; y otra, una gracia de Dios, un don que concede a cada persona que está dispuesta a abrir el corazón.

Todos creemos que algún día nos tocará la lotería. Esa es una esperanza vana, mundana, de nuestro tiempo. Pero hay una Esperanza que tuvo una mujer sencilla de su tiempo y que la llevó a encontrar la Esperanza que nunca defrauda. María de Nazaret se convierte en aquella mujer que, confiando en las palabras de Dios, creyó que lo que decían los profetas se cumplirían. Los cristianos de 2017 tenemos una esperanza grande: encontrar el rostro de Cristo y Dios el día en que seamos llamadas a participar en la visión Divina.”

Se cumplen 24 años de la entrega del fajín Real a la Virgen de la Esperanza

Le efeméride coincide con el aniversario de la visita de la Infanta Elena de Borbón a la Archicofradía. Acto que culminó con la entrega del fajín Real de su padre Don Juan Carlos de Borbón. A continuación, la transcripción íntegra del texto que publicó el cronista Antonio Garrido Moraga en el boletín de febrero de 1994.

“Año de 1930 y los reyes una vez más en viaje por esta Andalucía de los cotos de caza de la Francia, nobleza fidelísima al trono de Fernando III el Santo que ocupó las tierras cordobesas y coronó con la cruz de la fortísima torre de la Giralda. La Andalucía de las incomparables puestas de sol en las marismas de Doñana, del azar en primavera de la miseria y de los jornales de hambre del gazpacho para aguantar de sol a sol de los canónigos y dignidades de sus catedrales de la Semana Santa. Hace años que las monarquías europeas bailaron el último vals y que el águila bicéfala de los Romanov fue arrancada de las verjas del Palacio de Invierno; hace años que los Habsburgo no pasean por las calles de Viena el uniforme blanco y rojo con galones dorados, y el Kaiser morirá en el exilio. Un viento de revolución ha barrido siglos de armiño y tronos de derecho divino.

Año de 1930 y Semana Santa. El Rey ha decidido que Jaime Leopoldo Isabel Enrique Alejandro Alberto Víctor Acacio Pedro Pablo María, Infante de España, presida la procesión más popular de Málaga

Todo ha cambiado tanto que la Infanta Isabel la Chata se siente desplazada y perdida cuando mira el mapa y recuerda un ayer tan próximo y al mismo tiempo tan lejano. Han llegado otros tiempos y no mejores. En España, pese a todas las convulsiones, que no han sido pocas, y pese los nubarrones que se dibujaron en lontananza, sigue reinando la Católica majestad de Alfonso XIII de Borbón y Austria, auténtico crisol humano dónde se han fundido las dos estirpes que disputaron el pueblo ensangrentando las tierras del continente durante siglos. El rostro pálido del Rey tiene la nariz borbónica junto al protagonismo austriaco. Su esbelta delgadez acompaña con esa mirada burlona y un punto desconfiada que nos sorprende, socarrona en el Teatro que Goya hiciera a aquel infatigable cazador que fue Carlos III.

Año de 1930 y Semana Santa. El Rey ha decidido que Jaime Leopoldo Isabel Enrique Alejandro Alberto Víctor Acacio Pedro Pablo María, Infante de España, presida la procesión más popular de Málaga, la procesión del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza. Será un motivo de alegría para el joven de 22 años lucir su esbelta figura en un acto tan devoto, en una manifestación de tan entrañable y secular. La Casa Real ha pedido los uniformes pertinentes a la Archicofradía, de la que la Reina es camarera de honor, une a su antigüedad un fervor popular que se desborda en la cepa esencial del Nazareno que bendice a todos desde la plaza y la alegría incontenible de la Esperanza, la Virgen del Amor al pueblo, la más hermosa, la más antigua, la del manto verde y la cara de niña, la del romero en la madrugada del Jueves Santo. Sí, el infante se ha alegrado mucho de la designación paterna. Está acostumbrado al dolor y, cuando es feliz, goza más que cualquiera. Él conoce bien la ciudad y los malagueños han podido ver su gallarda figura de paseo en los inviernos calmos de la Málaga que un poeta ha llamado del paraíso. El destino de la Real Familia tiene prontos trágicos. La sangre de Hesse ha quebrantado los frutos de aquel matrimonio por amor de un rey joven, nervioso y empedernido fumador, con la princesa más hermosa que se puede imaginar, con Ena, la de los cabellos de oro, de la mirada nítida la que se tapaba la cara con el abanico las terribles corridas de toros, la que nunca termino de comprender bien a esos españoles tan apasionados. A la reina le gustaba mucho pasar los febrero en esta ciudad que, además, tenía una colonia británica ilustrada y nos apunta una tierra cosmopolita y abierta. Aquí llevaba una vida más reposada. Entraba y salía a pasear por la carretera de la costa, jugaba al tenis, tomaba el té, comía como un huésped más y bailaba. La reina era aficionado a la danza. El problema estaba en encontrar una pareja de su altura.

El infante tenía sus ojos de melancolía viendo las armonías y los giros al son de la música que no podía oír y, menos, escuchar. De vez en cuando se dejaba enlazar por los brazos de alguna muchacha y soñaba que se deslizaba lo comparto en fox. Después se daba cuenta de que más que bailar, había insinuado una caricatura de giro, y se sentaba con una lágrima en los ojos al lado de la comprensiva duquesa de Montpensier. Una noche se acercó un grupo en el que estaba la bellísima Lía Esteban, que después fue marquesa del Zarco y lo paso muy bien repartiendo cigarrillos egipcios, enseñando una pitillera muy bonita de esmaltes y haciendo preguntas como ¿Quién sucedió a Recaredo? o quién era el padre los hijos de Zebedeo? El infantes  es aplicado y sabe muchas cosas de Geografía e historia. El grupo es más experto en golf, y bridge, y el diapasón agudo de risa el príncipe llena la estancia cuando nadie es capaz de responder. Son sus pequeñas alegrías, inocentes con su alma de niño grande de 1,90, el hijo que más se parece físicamente al rey. Solo por ello se siente orgulloso de que tendrá que representarlo muy bien serio y derecho, como un huso que le ha enseñado el protocolo pero afable en los ojos y la expresión.

Sabe que va a presidir la historia viva de la Semana Santa. Debe elegir bien un informe, algo vistoso y acorde con la secular hermandad. De pronto ha recordado un cuadro que hay en el Senado, un óleo que representa el capítulo de las Órdenes Militares de España y que le gusta especialmente. Los caballeros tiene eco de época medieval, él es de Calatrava, la más antigua de todas las órdenes. Una vez le contaba la historia. Corría 1157 cuando los almohades se dispusieron a invadir la cuenca del Guadiana y los templarios, que tenía el castillo de Calatrava, no se  sintieron seguros y lo devolvieron al rey Sancho III. Este mandó pregonar que daría la plaza a quien resistiera el envite… Sí, recordaba antiguos grabados de guerreros con hábito blanco del Císter, con escapulario debajo de la túnica y cosida en una arpillera que asomaba por el cuello. Después vendría la Cruz Roja de brazos iguales terminados en flores de lis, muy abiertas. El llevaría uniforme y también la banda de Isabel la Católica y el Toisón de oro. Le había impresionado lala belleza singular de la Virgen de la Esperanza y, de alguna manera era un caballero enamorado de la Madre sin mácula que seguía a su Hijo en la cruz o en gentío de gente que la clamaba, que la piropeaba para hacer más llevadera su dolor. El infante ocupó su lugar en el desfile, lo rodeaba su profesor el señor Antelo, el conde de Puerto Hermoso, el general Carranza, el marqués de Valdecañas, el de Novaliches, el deán la Catedral, el gobernador civil, don Ricardo Gross, de Antonio baena… La procesión discurría por unas calles de sueño y un trágico caballero Calatravo la presidía. Llevaba los ojos de la Esperanza en el corazón y no se acordaba de las dolorosas cura del doctor Moore en Burdeos. Sus ojos castaños claros y limpios, brillaban intensamente.

Es diciembre de 1993, el mes de la Virgen de la esperanza, y reina en España la Majestad Católica de Juan Carlos I de Borbón. El Rey ha tenido a bien designar Elena María Isabel Dominica de Silos, infanta de España, su hija, para que deposite su fajín de capitán general de los ejércitos a las plantas de la Virgen y renueva la tradicional y secular vinculación de la Hermandad más representativa de la ciudad con la Casa Real a la que siempre guardó fidelidad. Incluso en tiempos difíciles. Son estos los que vivimos, días mucho más felices pero iguales, a aquellos lejanos, en la devoción de todo un pueblo a la Virgen niña, a la Virgen de Málaga, a la que se rinde el homenaje.