“Esperanza”: carta de Andrés García, vocal de formación

Mis queridos hermanos y hermanas.

Estamos viviendo, sin lugar a dudas, un tiempo de gran tribulación. Hace apenas unos días la enfermedad provocada por el coronavirus (covid-19) fue declarada pandemia por la OMS. El mundo entero se encuentra en una situación verdaderamente comprometida. En nuestro país se ha decretado, por segunda vez en nuestra democracia, el estado de alarma para hacer frente a una crisis sanitaria sin precedentes.

Hoy mismo la Agrupación de Cofradías ha anunciado la suspensión de las procesiones de Semana Santa. La noticia, pese a que era esperada y obedece al sentido común, es dolorosa para cualquier cristiano cofrade. Ciertamente es difícil expresar con palabras lo que esto supone para todos nosotros.

Con todo, los tiempos de crisis son propicios para el crecimiento personal y comunitario. En efecto, cuántas veces en la historia ha brillado el espíritu humano en medio de la más oscura adversidad. Saldremos de esta crisis, sin duda.

Como cristianos, debemos recordar que lo que se ha suspendido son las procesiones no la Semana Santa. Todos estamos llamados a vivir la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor con hondura espiritual. Es más, este tiempo de crisis puede purificarnos, ayudándonos a discernir lo esencial de lo accesorio en nuestro ser cofrade.

Un enemigo invisible nos acaba de dar un golpe de realidad, sacándonos de nuestras seguridades. El ritmo de vida frenético y materialista que nos tenía secuestrados en una falsa sensación de plenitud —que no nos facilitaba cultivar la dimensión trascendente— se ha visto quebrantado por el avance de la epidemia. Las medidas decretadas por el gobierno, sin duda necesarias, pueden crear mucho desasosiego, por cuanto supone limitar notablemente nuestra libertad de movimiento. Es algo comprensible pero, si me lo permiten, vamos a ver el lado bueno: tendremos más tiempo para nosotros mismos, para nuestra familia, para Dios… Sinceramente, aunque nadie desee verse en una situación así, podemos aprovecharla para crecer espiritualmente. Por esta razón, desde nuestra Archicofradía se nos ofrece una magnífica iniciativa: rezar el Santo Rosario en familia los jueves a las 21:00, uniéndonos todos en comunión espiritual en este período de cuarentena. Esto nos permitirá conservar la Esperanza en este tiempo en el que deberíamos estar preparando nuestra salida procesional el Jueves Santo. De este modo, acudiendo a la protección maternal de la Virgen María, imploramos el auxilio divino y el consuelo de la Gracia de Dios.

Hermanas, hermanos, no habrá procesiones, pero sí Semana Santa. Es más, la Pasión de Cristo se desarrolla a través de todas las personas que han enfermado y las que han fallecido durante esta epidemia. El Corazón de Jesús late con fuerza en nuestro personal sanitario, de abastecimiento, servicios de limpieza y fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, que con un noble sentido del deber se exponen a luchar en primera línea para salvaguardar nuestra integridad. Sin duda, Dios está presente en todos ellos y en aquellas personas que ponen lo mejor de sí a disposición de todos aquellos que lo necesitan, como puede verse a través de las redes sociales.

Vivamos este tiempo en clave de penitencia, oración y caridad. Ahora es el momento de asentarse firmemente en la roca, que es Cristo.

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Jn 16, 33.

Que el Dulce Nombre de Jesús, Nazareno del Paso, nos bendiga a todos.
Que nuestra Madre, faro que ilumina el camino al puerto seguro, sea nuestra Esperanza ahora y siempre.

Andrés E. García Infante
Vocal de Formación.

“LA MIRADA DULCE DEL NAZARENO DEL PASO”

Ayer nuestro Vicario General Ilmo. Monseñor D. José A. Sánchez Herrera nos habló en su homilía de la Dulce Mirada del Nazareno del Paso. “…Mira como Dios Habita en las criaturas…” (Ej.75) “… considerando como Dios nuestro Señor me mira…” (Ej. 75) Esta propuesta Ignaciana la podemos meditar contemplando como Jesús mira a sus discípulos: descubrimos así el modo cómo Dios nos mira a nosotros. Una mirada de la que ha nacido una llamada que nos ha cambiado la vida. Para sus discípulos Jesús tiene unas miradas “especiales”… ¿Cuál de esas miradas es la que en este momento necesito sentir o me ayuda más?

1. “… vio a un publicano llamado Levi…” ( Lucas 5, 27-32) Es la primera mirada, una mirada que cambia la vida: “dejándolo todo se levantó y le siguió”. Una mirada sorprendente para Levi e incomprensible hasta el escandalo para muchos de sus contemporáneos. Porque es una mirada de pura misericordia: “no he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores”. Hay miradas que cambian la vida. ¿Cuándo y cómo sentimos esa mirada? Porque no fue solo al principio: muchas veces la hemos sentido. Y necesitamos sentirla de nuevo para “levantarnos” de tantos acomodos, instalaciones, seguridades, afectos desordenados, miedos… que nos impiden seguirle de cerca, que nos distraen de su seguimiento…

2. “Él, dirigiendo la mirada a sus discípulos, dijo: bienaventurado los pobres…” ( Lucas 6, 17-49) Las bienaventuranzas nacen de una doble mirada: una mirada de cariño a sus discípulos y una mirada de compasión hacia la muchedumbre: “había allí… una gran muchedumbre… que habían venido para oírle y ser curados de sus dolencias…”. En esa doble mirada nace el programa de vida que son las bienaventuranzas y todo el sermón que les sigue: “… el sermón que Cristo nuestro Señor hace a todos sus siervos y amigos” (Ej. 146). Es lo que San Ignacio de Loyola llama “la vida verdadera que muestra el sumo y verdadero capitán” (Ej. 139). Son criterios de vida dichos desde el amor: la pobreza, la humildad, la entrega, la gratitud en el amor, la misericordia… Es bueno oírlo una vez más y ver si esos criterios son la base de nuestras actuaciones correctas: “…quien escucha mis palabras y las pone en práctica… puso los cimientos sobre roca”

3. “ El Señor se volvió y miro a San Pedro” ( Lucas 22 54-62) Es la mirada tras la negación, tras tres negaciones. Y no es una mirada fulminante, de reproche o de castigo: es una mirada de acogida y de perdón. “Se volvió”: tampoco es una mirada casual, sino intencionada, buscada: Jesús Nazareno no quiere dejar a Pedro hundiéndose en su culpa. Las lágrimas de Pedro tras esa mirada son “lágrimas motivas a amor de su Señor” (Ej. 316). En muchos momentos de nuestra vida necesitamos sentir esa mirada compasiva y de perdón, no importa cuales y cuantas sean nuestras negaciones.

Sentir esa mirada, como bien dice San Ignacio de Loyola, nos mueve a mayor amor de nuestro Señor. ¿Hay en este momento de nuestra vida alguna/s negación/es que estén necesitadas de la mirada misericordiosa del Nazareno del Paso?

CATEQUESIS DE PREPARACIÓN AL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN

ABIERTO EL PLAZO DE INSCRIPCIÓN A LA CATEQUESIS DE CONFIRMACIÓN EN NUESTRA ARCHICOFRADÍA

VOCALIA DE FORMACIÓN

Hermanos:

Nuevamente, comunicamos la intención de la Vocalía de Formación organizar, como ya es costumbre, un grupo de catequesis de preparación al Sacramento de la Confirmación para el nuevo curso 2019/2020.

Dicha catequesis —abierta a todos los bautizados, sean o no hermanos de la Archicofradía— comenzaría en el mes de octubre (fecha aún por concretar), a fin de poder recibir el Sacramento tras la Pascua de Resurrección, en torno al mes de junio.

La periodicidad de los encuentros es la misma que en los cursos anteriores: los jueves de 20:00 h. a 21:00 h.

Consideramos que es una ocasión propicia, no sólo para recibir el sacramento que completa la iniciación cristiana y perfecciona la gracia bautismal, sino también para profundizar en nuestra formación en cuanto que cristianos, seguidores de Jesús.  Por experiencia he podido comprobar que el grupo de catequesis, además de favorecer el encuentro con el Señor y la profundización en las verdades de fe desde la fundamentación intelectual y el libre diálogo, ayuda a crear y fortalecer los vínculos de hermandad.

Todos aquellos interesados pueden facilitar su nombre y teléfono  a través del correo secretaria@pasoyesperanza.es, o bien llamando al 952 614 396.

Andrés Eduardo García Infante.

Vocal de Formación.