Ya se encuentra disponible a la venta, en la tienda de recuerdos de la Archicofradía, la Lotería de Navidad.

Como ya es tradición, el número 87418 es exclusivo de nuestra cofradía, y lo puedes adquirir en  décimos y billetes.

Precio del décimo + donativo 24 €

El papa Francisco incluye «Madre de la Esperanza» en las letanías del rosario

Esta semana hemos recibido la noticia de que el Santo Padre ha decidido incorporar tres nuevas invocaciones a las Letanías Lauretanas: «Solacium migrantium» (Consuelo de los migrantes), «Mater Misericordiae» (Madre de la misericordia) y «Mater Spei» (Madre de la esperanza). 

En primer lugar, cabe preguntarse qué son las Letanías Lauretanas que, normalmente, rezamos tras el Rosario. En el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Principios y orientaciones, elaborado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede en el año 2002, se las define así:

Entre las formas de oración a la Virgen, recomendadas por el Magisterio, están las letanías. Consisten en una prolongada serie de invocaciones dirigidas a la Virgen, que, al sucederse una a otra de manera uniforme, crean un flujo de oración caracterizado por una insistente alabanza-súplica. (…)

 Estas letanías —que reciben el nombre de Lauretanas en honor al Santuario de Loreto—, hunden sus raíces en las invocaciones a la Madre de Dios que ya hacían los cristianos en los primeros siglos y que, sin lugar a dudas, constituyen un bello testimonio del amor que la Iglesia profesa a María Santísima.

De las tres nuevas invocaciones me gustaría detenerme brevemente, por razones obvias, en la de «Mater Spei» (Madre de la Esperanza). María es la mujer creyente por excelencia, aquella que creyó en las promesas de Dios y por cuyo fíat entró la Salvación al mundo. 

La esperanza cristiana no tiene nada que ver con las “falsas esperanzas” que ofrecen las sociedades consumistas y las utopías que venden la salvación intramundana. Tampoco tiene nada que ver con la pseudo-filosofía de Mr. Wonderful, que viene a decir que todo saldrá bien siempre y que la vida es un festival de luz y de color. No, en la vida se mezclan en una urdimbre esencial la alegría y la tristeza; el éxtasis gozoso y el paroxismo del dolor; el bien y el mal. Así pues, en un mundo contingente y finito, que camina evolucionando hacia su perfección última y en el que se deja espacio a la libertad de la criatura, la presencia ominosa del mal se impone como una realidad. El Verbo, al encarnarse, asumió nuestra naturaleza para restañar la herida del pecado y para glorificarla en el seno mismo de la Trinidad. 

Se me vienen unas palabras del Rabino Harold Kushner: “el papel de Dios no es protegernos del dolor y de la pérdida, sino protegernos del hecho de permitir que el dolor y las pérdidas definan nuestras vidas”. En efecto, Dios, en Jesús, no vino a explicar teóricamente el sufrimiento, sino a iluminarlo con su presencia. La esperanza cristiana, cuyo fundamento es la Resurrección y Ascensión de Cristo, consiste en la promesa, más firme que los sillares de Roma, de que ni el mal ni el pecado ni la muerte tendrán la última palabra, ya que en la totalidad de lo creado han sido vencidos para siempre.

En nuestra Madre se encuentra colmada la promesa divina, pues Ella participa de manera eminentísima de la victoria de su Hijo; lo que es más, en su gloriosa Asunción en cuerpo y alma queda confirmada nuestra esperanza: una de nuestro linaje vive gloriosa para siempre. Así pues, María se nos presenta como imagen de la humanidad entera que aguarda la luz del día sin ocaso en el que, por pura gracia, gozaremos de los cielos nuevos y la tierra nueva ante la soberana presencia del Dios Amor. Esta es la esperanza cierta que no defrauda.

Qué hermoso y reconfortante será contemplar a todo el orbe cristiano invocando a María como Madre de la Esperanza.

Andrés E. García Infante, vocal de Formación

La Virgen de la Esperanza, de luto por las víctimas de la pandemia

El luto con que se ha revestido a la sagrada imagen de la Virgen de la Esperanza, y la medalla de oro de la ciudad, son un homenaje al pueblo de Málaga, a sus difuntos a causa de la pandemia y sus familias que sufren las consecuencias

La Virgen de la Esperanza se encuentra ataviada de riguroso luto en señal de duelo por las víctimas del Covid-19. Luce una mantilla negra que únicamente se ha usado en 2012 durante el funeral de D. Carlos Gómez Raggio (hermano mayor entre 1960 y 1984). Porta un sencillo halo de estrellas y esmeraldas; una de las piezas más antiguas del ajuar del Virgen.

Este halo fue uno de los primeros elementos ornamentales que se usó para ataviar a la Virgen después de la Guerra Civil. En el archivo histórico se conserva esta fotografía de 1940 o la del traslado de la Virgen al Centro Misional de la Esperanza una década después.

La medalla de oro de Málaga que luce le fue ofrecida como regalo por su coronación canónica, aunque llegó años más tarde. Se ha querido que la representación de Málaga vaya en el pecho de la Virgen, enlutada para acompañar el sentimiento de tantos malagueños fallecidos en esta terrible pandemia.

La saya, ejecutada y donada por Dña. Soledad Raggio, data de 1977. Está realizada en terciopelo negro y azabache, formando las cuentas de pedrería motivos ornamentales con flores, hojas y lazos.

El rosario que porta la Virgen es un regalo de una familia devota. En su momento fue bandera en tiempos difíciles cuando los símbolos religiosos estaban perseguidos. Sirvió para seguir dando culto a la Virgen en la intimidad del hogar de aquella familia. Posteriormente, esta pieza se guardaría para evitar daños personales mayores, ocasionando el paso del tiempo un notable deterioro. El rosario se restauró y se montó en oro como símbolo del tesoro que supone la fe en la Virgen, “que da luz, vida y esperanza en tiempos de tinieblas”.

Por último, porta en su mano un pañuelo de encaje “duquesa”, donado por un hermano.

El Nazareno del Paso viste una sobria túnica talar de terciopelo morada que acostumbra a llevar en noviembre durante la celebración de los fieles difuntos.

La Archicofradía se suma a la iniciativa “Aguja solidaria”

La Archicofradía del Paso y la Esperanza participará el sábado 9 de mayo en la iniciativa “aguja solidaria”, una campaña de recogida de alimentos a beneficio del Banco de Alimentos Distrito Centro y Cáritas parroquial de San Antonio Abad de Churriana.

Entre las 10:00 y las 20:00 estarán operativos los puntos de recogida en supermercados del Corte Inglés (Bahía Málaga, Av. Andalucía) y Supercor de Mayorazgo.

Por cada kilo de comida no perecedera se entregará una mascarilla.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN EN EL ACCESO A LOS COLUMBARIOS – COVID-19

Málaga, martes 5 de mayo de 2020.

Dada la grave responsabilidad que supone, para todos, prevenir el contagio del COVID-19 se han establecido una serie de disposiciones para el acceso y uso de los COLUMBARIOS a partir del lunes 11 de mayo de 2020, facilitándose que dicho espacio no sea un espacio de riesgo.

  • Los columbarios permanecerán abiertos excepcionalmente para depositar cenizas de aquellos hermanos que han perdido a sus seres queridos, de lunes a viernes en horario de 10 h. a 13 h. por la mañana y de 18 h. a 20 h. por la tarde. Es indispensable que se disponga de la llave del columbario.
  • Se deberá acudir a los columbarios, previa cita telefónica llamando al número de teléfono 952614396, hasta no tener confirmación del día y hora de la cita no podrán acceder a los columbarios a fin de evitar la concentración de personas en los espacios cerrados.
  • Aforo, se limita el acceso a los columbarios en un número máximo de 2 personas por familia, cumpliéndose la distancia mínima de seguridad entre personas.
  • El acceso a los columbarios se realizará por la puerta de calle San Jacinto, 1.
  • Se recomienda el uso de mascarilla y guantes desechables con carácter general. Se dispondrá para su uso de dispensadores de gel hidroalcohólico.
  • Quedan canceladas las visitas a los columbarios, a fin de evitar la concentración de personas en los espacios cerrados.
  • La Basílica permanecerá cerrada hasta que se adopten medidas organizativas y sanitarias (aforo, higiene, distancia,..).
  • Se ruega la colaboración en mantener las medidas de distanciamiento social y medidas de prevención e higiene.

Estas disposiciones serán necesariamente revisadas y en su caso modificadas teniendo en cuenta lo que la autoridad sanitaria disponga en cada momento.

SECRETARIA

#OperaciónPotito: campaña de ayuda a familias necesitadas

Desde el inicio del confinamiento, la Archicofradía de la Esperanza, a través de su bolsa de caridad, ha incrementado el número de ayudas a las familias más necesitadas. Además de las acciones acometidas en este tiempos (que puedes ver pulsando aquí), se está trabajando en una acción solidaria para con los más pequeños.

A través de la colaboración de hermanos, devotos y ciudadanos en general, pretendemos recaudar fondos para llevar potitos y leche infantil al banco de alimentos de la barriada Nuevo San Andrés.

En esta situación tan difícil, apelamos a la solidaridad de todos para poder salir adelante. Si quieres aportar algún donativo, puedes hacerlo a través de la cuenta de la Archicofradía (ES5221033034430030012454) con el concepto “Proyecto potito”.

Reflexión del Evangelio del Domingo de Ramos, 5 de abril de 2020, por el rector de la Basílica

Lectura del Evangelio según San Mateo (26,14–27,66), correspondiente al Domingo de Ramos, 5 de abril de 2020, y posterior reflexión del rector de la Basílica Antonio Jesús Carrasco Bootello.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (26,14–27,66):

C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
S. «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
C. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
S. -«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
C. Él contestó:
+ «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: “El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.”»
C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
+ «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
S. «¿Soy yo acaso, Señor?»
C. Él respondió:
+ «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
S. «¿Soy yo acaso, Maestro?»
C. Él respondió:
+ «Tú lo has dicho.»
C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo.»
C.. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:
+ «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»
C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.
C. Entonces Jesús les dijo:
+ «Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.” Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»
C. Pedro replicó:
S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»
C. Jesús le dijo:
+ «Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»
C . Pedro le replicó:
S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. »
C. Y lo mismo decían los demás discípulos.
C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:
+ «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»
C. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:
+ «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»
C. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»
C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
+ «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»
C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»
C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:
+ «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:
S. «Al que yo bese, ése es; detenedlo.»
C. Después se acercó a Jesús y le dijo:
S. «¡Salve, Maestro!»
C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:
+ «Amigo, ¿a qué vienes?»
C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:
+ «Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»
C. Entonces dijo Jesús a la gente:
+ «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»
C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:
S. «Éste ha dicho: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.”»
C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»
C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:
S. «Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»
C. Jesús le respondió:
+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»
C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:
S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?»
C. Y ellos contestaron:
S. «Es reo de muerte.»
C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:
S. «Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»
C. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:
S. «También tú andabas con Jesús el Galileo.»
C. Él lo negó delante de todos, diciendo:
S. «No sé qué quieres decir.»
C. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:
S. «Éste andaba con Jesús el Nazareno.»
C. Otra vez negó él con juramento:
S. «No conozco a ese hombre.»
C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:
S. «Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»
C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:
S. «No conozco a ese hombre.»
C. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:
S. «He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»
C. Pero ellos dijeron:
S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»
C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:
S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»
C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el profeta: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.» Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Jesús respondió:
+ «Tú lo dices.»
C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?»
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:
S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
S. «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»
C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:
S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»
C. Ellos dijeron:
S. «A Barrabás.»
C. Pilato les preguntó:
S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»
C. Contestaron todos:
S. «Que lo crucifiquen.»
C. Pilato insistió:
S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?»
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
S. «¡Que lo crucifiquen!»
C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:
S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»
C. Y el pueblo entero contestó:
S. «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»
C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!»
C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:
S. «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»
C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:
S. «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»
C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:
+ «Elí, Elí, lamá sabaktaní.»
C. (Es decir:
+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)
C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:
S. «A Elías llama éste.»
C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían:
S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»
C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa
C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
S. «Realmente éste era Hijo de Dios.»
C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:
S. «Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: “A los tres días resucitaré.” Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos.” La última impostura sería peor que la primera.»
C. Pilato contestó:
S. «Ahí tenéis la guardia. Id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis.»
C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

Palabra del Señor

Acuerdo de la Junta de Gobierno con fecha 1 de abril de 2020

Málaga, miércoles 1 de abril de 2020.

La Junta de Gobierno, dada la situación especial que estamos viviendo, ante la inmediatez y necesidad urgente de atender el día a día de la Archicofradía y siendo conocedores de la situación en que se encuentran numerosas familias por causa de la emergencia sanitaria y social generada por el coronavirus (COVID-19), de forma telemática en el día de hoy, ha ratificado por unanimidad conforme a la Regla 62a de los vigentes Estatutos los acuerdos de la Comisión Permanente siguientes:

1. Las luminarias por la salida procesional del año 2020 serán destinadas íntegramente, y una vez deducidos los gastos propios de la procesión, a la Bolsa de Caridad de la Archicofradía con el fin de atender las necesidades de las personas más vulnerables de que se están viendo afectadas por los efectos de la pandemia de coronavirus (COVID19).

2. Asimismo, aquellos hermanos que ya hubieran abonado sus luminarias, bien de nazareno, bien de hombres de trono, podrán obtener la devolución de las mismas, sin pérdida de los derechos adquiridos. Para ello, deberán remitir un correo electrónico a la Tesorería de la Archicofradía tesoreria@pasoyesperanza.es, no más tarde del día 20 de abril de 2020. Aquellos hermanos que soliciten esta devolución serán citados personalmente en la Casa Hermandad para, dentro del plazo que se anunciará, hacerle entrega de la luminaria previa presentación del justificante de pago.

3. Por otra parte, aquellos hermanos que aún no hubieran abonado la luminaria podrán hacerlo voluntariamente hasta el 20 de abril, mediante el correspondiente ingreso en la cuenta corriente de la Archicofradía abierta en la entidad UNICAJA (ES52 2103 30344300 3001 2454), debiéndose indicar en el concepto nombre, apellido y puesto en la procesión. Estos importes irán igualmente destinados íntegramente a los referidos fines de la Bolsa de Caridad.

4. En caso de que aquellos hermanos que aún no han abonado sus luminarias opten por no hacer el pago pendiente deberán comunicar necesariamente la reserva de puesto a la Archicofradía no más tarde del día 20 de abril de 2020 en la siguiente dirección de correo electrónico: secretaria@pasoyesperanza.es. De no recibirse esta comunicación en el referido plazo se entenderá que el hermano ha renunciado a su antigüedad en la procesión.

5. Aquellos hermanos que deseen colaborar con la Bolsa de Caridad para atender las necesidades referidas podrán participar con su aportación económica en la misma cuenta corriente, debiéndose indicar en el concepto el nombre del hermano y “luminaria cero”.

6. Por lo que respecta a la devolución de las túnicas de nazarenos, monaguillos y acólitos, la Archicofradía establecerá los plazos de devolución una vez que finalice el estado de alarma. Entre tanto se ruega a los hermanos que saquen las túnicas de las bolsas y las cuelguen en perchas, absteniéndose de vestirlas o usarlas.

En la seguridad de la intercesión del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y de María Santísima de la Esperanza en estos difíciles momentos, recibe un fraternal abrazo.

SECRETARIA.

Reflexión del Evangelio del 22 de marzo de 2020 por el rector de la Basílica

Lectura del Evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38), correspondiente al domingo 22 de marzo de 2020, y posterior reflexión del rector de la Basílica Antonio Jesús Carrasco Bootello.

Lectura del santo evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38):

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»
Unos decían: «El mismo.»
Otros decían: «No es él, pero se le parece.»
Él respondía: «Soy yo.»
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»
Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.»
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»
Él contestó: «Que es un profeta.»
Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»
Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»
Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.

Palabra del Señor

COMUNICADO OFICIAL

Archicofrades:

Tras el estado de alarma decretado por el Gobierno de España a causa de la emergencia sanitaria y social generada por el Coronavirus (COVID-19) y después de las recomendaciones recibidas por parte de la Diócesis de Málaga en las que llama al compromiso y a la responsabilidad de todos los católicos, sobre todo respecto a quienes son más vulnerables, la Comisión Permanente, comunica que, a fecha de hoy:

  • Se suspende hasta nuevo aviso toda actividad cofrade; tallaje de tronos, reparto de puestos, reuniones de cargos y de las distintas comisiones de trabajo.
  • La casa-hermandad y museo permanecerán cerrados a hermanos y visitantes.
  • Las visitas a  los columbarios se suspenden.
  • La Basílica permanecerá cerrada al Culto.

La Archicofradía recomienda el seguimiento de las redes sociales (Twitter e Instagram) así como de los medios propios de la cofradía (página web, correo electrónico y Whatsapp).

Agradecemos a todos los archicofrades su comprensión ante esta decisión que responde al compromiso y a la responsabilidad en el cumplimiento de las indicaciones realizadas desde los organismos públicos en beneficio de la salud de todos nosotros.

En la seguridad de la intercesión del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y de María Santísima de la Esperanza, recibid un fraternal abrazo. 

SECRETARÍA.

Málaga, a 14 de marzo de 2020.

Invitamos a todos los hermanos a rezar el Santo Rosario cada uno en su casa, con la familia todos los jueves a las 21 horas durante este período de cuarentena, para conservar la Esperanza en este tiempo en el que deberíamos estar preparando el Jueves Santo.