Pedro Manzano ha sido designado como conservador de nuestros Sagrados Titulares, siendo en adelante el responsable directo de los trabajos de mantenimiento y el seguimiento del estado de conservación del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza.
Pedro Enrique Manzano Beltrán nació el 28 de abril de 1961 en San Fernando (Cádiz). En 1979 comenzó sus estudios en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, donde obtiene la licenciatura en la especialidad de Conservación y Restauración de Obras de Arte en 1984.
Trabajó en el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) entre 1996 y 2010 como restaurador de escultura policroma en el Departamento de Tratamiento del Centro de Intervención de la Agencia Pública Empresarial. A su vez, colaboró con el Museo de Bellas Artes de Sevilla y la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía y sus respectivas delegaciones en Cádiz, Huelva y Sevilla. Igualmente, su desempeño profesional se ha adscrito al Patronato de la Alhambra y el Generalife.
Manzano es miembro de la Red de Expertos del Proyecto Campus de Excelencia Internacional en Patrimonio Cultural y Natural, concedido por el Ministerio de Ciencia e Innovación desde el año 2010.
Desde 2015 dirige su propio Taller de Restauración y Conservación, fundamentalmente de obras religiosas. D. Pedro Manzano ha actuado extraordinariamente a través de exitosos procesos de restauración sobre destacadas imágenes del panorama cofradiero andaluz.
En este sentido, el reconocido restaurador ya ha desempeñado su actividad profesional en el seno de nuestra Archicofradía. Pedro Manzano realizó un estudio preliminar a ambos Titulares para conocer su estado de conservación. De igual modo, ejerció como supervisor del proceso de traslado de María Santísima de la Esperanza a Roma, siendo capital tanto el transporte de ida y vuelta a la capital italiana, como durante su estancia en la misma, salvaguardando en todo momento las condiciones necesarias para el cuidado de la Santísima Virgen. Durante este exigente cometido, nuestra hermandad pudo constatar de primera mano su pulcritud profesional y su exquisito trato humano. Pedro Manzano planificó todas las medidas oportunas tanto de embalaje como en la graduación de temperatura y humedad para el traslado; de igual modo, su intercesión fue trascendental en la propia entrada de la Santísima Virgen en San Pedro del Vaticano, así como en el traslado de la Virgen desde la Basílica Mayor hasta el tinglao, con unos exigentes condicionantes de tiempo a la hora de desarrollar su cometido.
De esta forma, la Archicofradía pone sus bienes más preciados en las prestigiosas manos de quien es toda una referencia en materia de restauración y conservación, garantizando la excelencia y las más altas prestaciones por y para nuestros Sagrados Titulares. Como es preceptivo, todas las actuaciones realizadas se enmarcarían en los cauces recogidos por los Estatutos de esta institución nazarena.