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Estudio estilístico de la nueva túnica del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso

Con la premisa de estudiar y presentar un proyecto que se ajuste a las características iconográficas de la imagen del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso de la Archicofradía de la Esperanza, que entronque con sus peculiaridades estilísticas y se defina como un modelo que se acomode a la talla y sus circunstancias, se realiza este diseño de túnica, que analizaremos desde varios puntos, según el esquema que presentamos.

  1. DISEÑO DE UNA TÚNICA TALAR MORADA

  2. ESTILO DE LA TÚNICA EN REFERENCIA A LA IMAGEN DEL NAZARENO.

  3. DESCRIPCIÓN FORMAL

  1. DISEÑO DE UNA TÚNICA TALAR MORADA

Sin entrar en una descripción exhaustiva de la imagen del Nazareno del Paso, sí creemos que hay que tener en cuenta una serie de premisas a la hora de realizar una túnica que definitivamente entronque con la talla, que la caracterice, que la complemente y la defina como propia y personal para el Titular de la Archicofradía. De esta manera y en primer lugar, se obvia con conocimiento, la idea de una túnica de cola, que nada tiene que ver con la concepción que Mariano Benlliure concibió para la imagen, por lo que se opta de cara a una mejora y comprensión total de la talla del Nazareno, por una túnica talar, esto es, aquella túnica larga que llega hasta los talones, de ahí su denominación de “talar”. ¿Qué propicia esta tipología?, en primer lugar, la de dotar de un leve movimiento a la misma, de manera que la estética, la fuerza expresiva y la puesta en escena procesional ganen no sólo estéticamente, si no que la túnica sea un complemento que potencie la imagen y no un volumen fijo y pesado que otorga unas anchuras, que nada tienen que ver con la efigie del Nazareno, pues restringen su talla anatomizada, su esbelta figura y el concepto de ascensión hacia el rostro que proporciona una túnica sin cola y con movimiento de pliegues. En cuanto al aspecto del color, es evidente que se zanja una peculiaridad histórica, devolviendo a la imagen su color genuino, por el que se define la sección del Nazareno y evidentemente al propio Nazareno, desde un punto de vista histórico, pero a su vez estético, pues si analizáramos el concepto de la imagen, veríamos que el morado como color, entronca mucho más con la estética de la propia talla que cualquier otro. Y aquella denominación popular que lo define y define a los integrantes de la comitiva se vería por fin integrada, además de tener una pieza que se ajustara al valor estético de la propia Archicofradía, de la imagen y que defina tajantemente que es la túnica del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso.

  1. ESTILO DE LA TÚNICA EN REFERENCIA A LA IMAGEN DEL NAZARENO.

Tras un estudio de las facciones anatómicas, de los volúmenes del rostro, de las proporciones de la cabeza, manos y pies creadas por Benlliure, se hace patente que el estilo que engrana y se ajusta a la misma, ha de tener unas peculiaridades donde las piezas estilizadas, pequeñas, con movimientos y alargadas formen parte del diseño de la misma. De ahí, que se opte por un eclecticismo formal, para que se defina una obra que encaje perfectamente con la imagen. De esta manera, se realiza un diseño que guarde todas esas premisas, conceptos barrocos que acaparen los espacios, pinceladas renacentistas que definan las franjas estructurales, elementos orientalizantes que estilicen y otorguen movimientos sinuosos, todo ello dentro de un conjunto perfectamente cohesionado y que como avanzábamos, muestre un eclecticismo formal, que no es otra cosa que aquella manera de conjugar diferentes estilos para crear el mejor resultado posible.

Por eso, las piezas se ajustan a las filigranas y delicadezas necesarias, para formar un gran conjunto que no desdiga, oculte o tergiverse estilísticamente a la imagen y que a su vez acompañe y potencie los valores de la misma. Para ello, vemos como las triangulaciones y ascensiones decorativas quedan apuntadas, marcando líneas ascendentes que nos llevan al rostro del Nazareno. Las piezas alargadas también crean esa sensación, pero a su vez son pequeñas hojas, arcos y flores muy detallistas y de filigrana que entroncan con la estética de la cruz procesional, con lo que el conjunto se vería más que reforzado.

Con este diseño se busca también que las propias proporciones escultóricas del Nazareno queden resaltadas con la túnica y no creen una imagen desvirtuada en cuanto a sus volúmenes, dando la sensación de menor medida y mayor anchura de formas. Las piezas alargadas y el concepto de túnica, también están en referencia al propio rostro del Nazareno del Paso, de constitución alargada que se enfatiza mucho más con la propia hechura del cuello, marcándonos sus volúmenes esa ascensión al rostro y esas estilizadas formas. Los pliegues que conformarían la túnica una vez colocada, son los resultantes del propio diseño, de manera que acompañan ese estilizado movimiento ascendente, creando formas en su parte inferior, para que se otorgue movimiento, se cree un concepto vertical de la túnica y no horizontal por su triangulación en la parte inferior. Se resaltan igualmente el cuello y pecho, para crear ese anudamiento y enmarcarlo, además de generar un lazo de unión entre la cintura y la decoración del pecho, que evidencian aún más ese movimiento ascendente. Se pretende con el diseño ajustarse al talle de la imagen, crear ese gesto en los pliegues de la parte inferior y otorgar una anchura precisa en los hombros, de manera que la costura caiga por los mismo y las piezas bordadas los recubran para fortalecer estéticamente la imagen, dándole una anchura justa y precisa en cuanto a los hombros se refiere, sin que se caiga en la visión escurrida de los mismos y sin la volumetría necesaria.

  1. DESCRIPCIÓN FORMAL

Finalmente nos ajustaremos a la descripción formal de la pieza, donde el diseñador malagueño Eloy Téllez Carrión ha conjugado todos esos valores antes mencionados, pues como evidenciamos, se ha realizado un estudio de las formas escultóricas del Nazareno, para crear un diseño de túnica que entronque con todos los valores resaltados anteriormente. De esta manera, Téllez propone tres zonas o elementos destacados en la ejecución del diseño como son la cenefa o decoración inferior, la cintura, pecho y las mangas.

1.- Decoración inferior

Con un concepto de simetría se generan una serie de cenefas, así como unas triangulaciones ascendentes de riqueza contrastada en cuanto a elementos decorativos se refiere en esta tupida amalgama de piezas. Así pues, la primera de las cenefas inferiores nos muestran pequeñas arcadas donde se cobijan hojas tripartitas, dotando de una sensación geométrica este primer elemento constitutivo. Por encima de esta cenefa, se eleva otra más ancha compuesta por piezas ondulantes, que culminan en gotas o lágrimas centrales y hojas. En un tercer escalafón se destacan las arcadas lobuladas apuntadas, conformando las propias piezas vegetales esa configuración de arcos ascendentes. Entre estas formas, se subrayan también los capullos florales, pequeños ramilletes y caracoles compositivos de delicadeza y sutil maestría. En esta acumulación de estratos, de diferentes niveles ascendentes, nos encontramos otra franja de arcadas vegetales que cobijan toda una diferente tipología de flores que quedan enmarcadas en circulares cofres. Se crean unas triangulaciones vegetales con capullos apuntados además de hojas, caracoles y pequeños detalles, como la pedrería en el centro de las arcadas o formando grupos de tres de manera vertical, aumentando así esa sensación estilizada y ascendente del conjunto. Con todo, lo que vemos es como se constituye este espacio mediante cenefas que forman la base compositiva, que le otorgan un peso decorativo específico en la zona inferior, creando un vuelo, transparencia y aire conforme avanzamos hacia la zona superior de este conjunto, donde las triangulaciones a diferentes medidas, atienden a un juego de líneas que acompañan ese movimiento vertical, junto a la inclusión heráldica en su zona central que se inmiscuye en el entramado sin protagonismo y dentro del conjunto.

2.- Cuello y Pecho

Siguiendo las formas estilizadas y la conjunción de elementos, entre arcadas apuntadas, hojas, cintas y caracoles, se crea un espacio que defina el medio arco del cuello, de amplia apertura y una vertical compositiva que llega o parte según se mire de la cintura. Podríamos decir que se configura una “T” decorativa. Existe una media caña que perfila y crea esa figura y sobre la que se disponen todos los elementos reseñados.

3.- Las Mangas

Se articulan como un espacio a modo de cenefa vertical. Donde destaca la composición apuntada de capullos florales, a la vez que se engendran esas cenefas y distintos planos compositivos de arcadas, hojas y cintas ondulantes, que no son más que la repetición de una de las franjas de la parte inferior, colocadas en la manga, que evidencian la similitud compositiva, la idea de triangulación y verticalidad y la delicadeza de elementos estructurales.

Con todo, como ya hemos destacado y a modo de epílogo, podemos aseverar que se configura un diseño de túnica que entronca con la imagen del Nazareno del Paso, con sus proporciones escultóricas, con su conjunto procesional en cuanto a la cruz se refiere, con una estética que lo revaloriza acentuando su propia fuerza expresiva, que lo caracteriza, que lo complementa, que lo enaltece por la filigrana y maestría del diseño y porque en definitiva, cumplimenta el deseo de otorgar y crear una pieza que defina plenamente a la imagen y su estética, aportando, cumplimentando y no ocultando ni desvirtuando la efigie portentosa del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso.

Francisco Luis Jiménez Valverde

Licenciado en Historia del Arte

Este estudio académico será publicado en Diario Sur en las próximas semanas con una ampliación al respecto

Homilía, 2° día de triduo: “Aprovechar este tiempo para morir a todo lo que nos separa de Dios y del hermano”


Señor hermano Mayor, miembros de la Junta de Gobierno y fieles todos en el Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza Coronada.
Comenzábamos ayer este triduo en honor a nuestro Sagrado Titular y lo hacíamos recordando cómo hemos de vaciarnos de nosotros mismos en este tiempo que se nos brinda, para, poco a poco, irnos llenando de Dios, de su mensaje, de su Vida. Aprovechar este tiempo para morir a todo lo que nos separa de Dios y del hermano, y, desde la confianza en el Señor, que nos mira desde su bendita imagen y de forma real desde el Sagrario donde habita en la forma de Pan Eucarístico, caminar por las sendas de nuestra vida haciendo presente su amor, su esperanza, su alegría, en definitiva…su Vida; cogiendo nuestra Cruz de cada día y siguiéndolo confiados en su presencia que nos sostiene.
Las lecturas de este día profundizan en otro aspecto de este seguimiento en el tiempo de Cuaresma: El Ayuno. La denuncia de Isaías contra un ayuno mal entendido es enérgica. El pueblo de Israel cree poder aplacar a Dios y reparar sus pecados con un ayuno que el profeta tacha de falso e hipócrita, porque la abstinencia de alimentos no va acompañada de lo prioritario que hemos de buscar con ese ayuno: la justicia, la misericordia, el amor. Nos dice el profeta que “el día del ayuno buscáis vuestro interés…ayunáis entre riñas y disputas”. El ayuno se queda en unos formalismos exteriores -movéis la cabeza como un junco, …os acostáis sobre saco y ceniza- pero sin una verdadera conversión del corazón.
Pero ¿Qué quiere Dios el día del ayuno? Nos lo dice el mismo Isaías, -abrir las prisiones injustas…partir el pan con el hambriento…no cerrarte a tu propia carne (a tu familia)- y no es más que una transformación del corazón. El ayuno exterior tiene que ser reflejo de la transformación interior, porque el ayuno sin amor vale poco.
Cuando leemos el evangelio nos puede resultar sorprendente la actitud de Jesús ante el ayuno. En primera instancia parece que lo relativiza, pero ante la pregunta de los discípulos de Juan, Jesús que había ayunado 40 días en el desierto responde: “¿Es que pueden guardar luto los amigos del novio mientras el novio está con ellos?” Lo mismo que en nuestras bodas, en tiempos de Jesús tampoco se estilaba ayunar en la celebración, y en este caso, Jesús es el novio de los esponsales de Dios con su nuevo pueblo y con la nueva humanidad de los tiempos mesiánicos.
Aun así, nos anuncia: “Llegará el día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán”.
Tampoco nosotros hemos de conformarnos con un ayuno -o unas prácticas cuaresmales- meramente externos. Sería muy superficial que quedáramos satisfechos por haber cumplido una serie de normas que nos marca la cuaresma: en color del vestido en las celebraciones eucarísticas; la supresión del gloria y del aleluya, las pequeñas privaciones en los alimentos…y no profundizáramos en lo más importante, de lo que estos ritos exteriores quieren ser signo y recordatorio.
El ayuno, por ejemplo, debería conducir a una apertura mayor para con los demás. Ayunar para poder dar a los más pobres. Si la falta de caridad continúa, si la injusticia está presente en nuestro modo de actuar con los demás, poco puede agradar a Dios nuestro ayuno y nuestra cuaresma.
La lista de “obras de misericordia” que recuerda Isaías tiene plena actualidad para nosotros: el ayuno cuaresmal debe ir unido a la caridad, a la justicia, a la ayuda concreta a los más marginados. Todavía más en concreto: “no cerrarte a tu propia carne”, o sea, a los miembros de nuestra familia, de nuestra archicofradía, que son los que en ocasiones más nos cuesta aceptar porque son los que están más cerca.
Nuestro ayuno cuaresmal no es signo de tristeza. Tenemos al Novio entre nosotros: el Señor Resucitado, en quien creemos, a quien seguimos, a quien recibimos en cada Eucaristía, a quien festejamos en cada Pascua. Nuestra vida cristiana debe estar claramente teñida de alegría, de visión positiva y pascual de los acontecimientos y de las personas. Porque estamos con Jesús, el Novio.
Pero a la vez esta presencia no es transparente del todo. Al Señor nos lo encontramos de forma real, sacramental cada vez que celebramos la Eucaristía, en el Pan y el Vino que son su Cuerpo y su Sangre, pero cada día seguimos diciendo “ven Señor Jesús”. Ansiamos su última venida. Pero esta espera del Señor tiene sus exigencias. Las muchachas que esperaban al Novio tenían la obligación de mantener sus lámparas provistas de aceite, y los invitados al banquete de bodas, de ir vestidos como requería la ocasión.
Por eso tiene sentido el ayuno. Un ayuno de preparación, de reorientación continuada de nuestra vida. Un ayuno que significa relativizar muchas cosas secundarias para no distraernos. Un ayuno serio, aunque no triste.
Nos viene bien a todos ayunar: privarnos voluntariamente de algo lícito, pero no necesario, válido pero relativo. Eso nos puede abrir más a Dios, a la Pascua de Jesús, y también a la caridad con los demás. Porque ayunar es ejercitar el autocontrol, no centrarnos en nosotros mismos, relativizar nuestras apetencias para dar mayor cabida en nuestra existencia a Dios y al prójimo.
Como decía un prefacio de Cuaresmo del antiguo misal: “con nuestras privaciones voluntarias (las prácticas cuaresmales) nos enseñas a reconocer y agradecer tus dones (apertura a Dios), a dominar nuestro afán de suficiencia (autocontrol) y a repartir nuestros bienes con los necesitados, imitando así tu generosidad (caridad con el prójimo)”.
Muchos ayunan por prescripción médica, para guardar la línea o evitar el colesterol. Los cristianos somos invitados a ejercitar el ayuno para aligerar nuestro espíritu, para no quedar embotados con tantas cosas, para sintonizar mejor con el Nazareno del Paso, que camina hacia la cruz y también con tantas personas que no tienen lo suficiente para vivir con dignidad.
El ayuno nos hace más libres. Nos ofrece la ocasión de poder decir “no” a la sociedad de consumo en que estamos sumergidos y que continuamente nos invita a más y más gastos para satisfacer necesidades que nos creamos nosotros mismos.
No es un ayuno autosuficiente y meramente de fachada. No es un ayuno triste. Pero sí debe ser un ayuno serio y significativo: saberse negar a la carne cuando esté mandado, pero no sólo; podemos buscar otras negaciones que nos ayuden a crecer, como signo de que queremos ayunar sobre todo de egoísmo, de sensualidad, de apetencias de poder y orgullo y de consumismo.
Nos encontramos esta tarde celebrando la Eucaristía; nos encontramos en el marco incomparable de esta Basílica a los pies del Nazareno del Paso y bajo la atenta mirada de María Santísima de la Esperanza. Podríamos plantearnos esta tarde como vivimos nuestro ayuno. Qué estamos dispuestos a hacer, en el sentido de la apertura a Dios, del autocontrol y la caridad, para mostrar al mundo y mostrar al Señor que nos estamos vistiendo con los trajes de fiesta para cuando Él venga. Qué actitudes hemos de purificar en nuestra vida para que nuestro ayuno sea en realidad un signo de la transformación del corazón y no un simple gesto tradicional en nuestra vida.
Que le pidamos esta tarde al Nazareno del Paso que sea su Madre, reina de Esperanza, la que nos guíe y enseñe en la cotidianidad de nuestra vida que sin sacrificio no hay superación, que sin cruz no hay resurrección y que, sin llenar nuestro corazón de la presencia sanadora y transformadora del Espíritu Santo, no tendremos sitio en la fiesta que Él mismo nos ofrece. Que así sea.

Homilía, 1º día de triduo: “No podemos apartar ni la mirada ni el alma de la vida del Nazareno del Paso”

Señor hermano Mayor de la Real y Pontificia Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza Coronada, miembros de la Junta de Gobierno y fieles todos. No puedo comenzar de otra manera que agradeciendo la invitación realizada por boca de vuestro rector para poder compartir estos días de culto y oración en torno al Dulce nombre de Jesús Nazareno del Paso y bajo la mirada atenta de María Santísima de la Esperanza Coronada

Al toque de la ceniza intensificamos nuestro trabajo en el interior de nuestra Archicofradía y vamos perfilando los detalles que nos tienen que llevar a mostrar un año más a fieles y devotos el misterio de amor que lleva a Jesús de Nazaret a cargar con su Cruz y recorrer el camino del Calvario, que es camino Esperanza para todos los que hemos sido tocados en el Corazón por su divina misericordia y, acompañando a su madre, que nos sigue invitando, una y otra vez, a escuchar sus palabras en las bodas de Caná que nos indican que en la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad no podemos apartar ni la mirada ni el alma de la vida del Nazareno del Paso y tenemos que dejarnos traspasar por su vida que es camino y verdad que nos conduce al Padre.

Pero hemos estar muy atentos porque el trabajo de campo en la albacería y en las diversas tareas de la Archicofradía pueden hacer que de tanto preparar un Jueves Santo de Pasión y Gloria en las calles nos descuidemos de lo fundamental, que en este grupo humano no es otra cosa que preparar nuestro cuerpo y nuestro espíritu para vivir con intensidad estos días que se avecinan

Comenzábamos ayer el tiempo de Cuaresma y lo hacíamos leyendo el evangelio en el que Cristo mismo nos ofrece tres medios para acercarnos de una forma más intensa a Dios en este tiempo. Hoy somos nosotros, miembros de esta Archicofradía, los que nos agarramos a la Cruz de la vida para recorrer, junto al Nazareno del Paso, este camino que nos invita a entrar en lo profundo de nuestra alma, para descubrir cuales son aquellos aspectos que nos separan De Dios y del hermano, y pedirle al Padre que nos conceda el ánimo y la Gracia para poder combatirlos.

Podemos caer en el error de pensar que este camino que ahora comenzamos es sólo un camino ascético que nos tiene que poner a tono en nuestra vida moral; pero si pensamos que la cuaresma es sólo eso, estamos muy equivocados, porque, la cuaresma es más; porque se nos invita a que entremos en lo mas profundo de nuestro ser para, tocando las fibras de nuestra alma, convertirnos y reencontrarnos en la senda de la muerte y Resurrección de Cristo en la que fuimos adscritos en el bautismo.

Las lecturas de hoy van por ahí. En la primera se le muestran a Israel dos caminos dispares e incompatibles: Vida o muerte, bendición o maldición, según elija servir al Señor o la ruptura de la alianza por la idolatría. Tal alternativa supone libertad y madurez de elección. El tema de los dos caminos es frecuente en la Biblia. Jesús también habló de la senda estrecha que conduce a la vida y de la ancha que lleva a la perdición. Dos opciones posibles, siempre ofrecidas a nuestra libre elección; pero sus consecuencias son muy dispares: la vida o la muerte, la nada o la transfiguración.

En el evangelio, después de anunciar Cristo su pasión, muerte y resurrección, viene a decir a sus discípulos que ser cristiano tiene un alto precio, porque no es un título que se nos regala para que lo luzcamos en la solapa sin más, sino que para ser contado entre los suyos, hemos de cumplir las condiciones que él mismo nos dice hoy en el Evangelio: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará”.

Son las paradojas que le gustaban a Jesús y que Dios nos propone continuamente. Los verbos renunciar, cargar la cruz y seguir a Cristo son sinónimos; como lo son, por extraño que parezca y paradójico que resulte, perder la vida por Cristo y ganarla definitivamente.

Este el el secreto de la cuaresma: perder la vida para ganarla, como Cristo. Es muy bonito de decir, pero en cuanto nos enfrentamos a nuestra vida, descubrimos nuestra debilidad, cuando con confrontamos con la realidad, descubrimos nuestro pecado; pecado que nos puede llevar a disculpar o incluso hacernos creer que vamos por la senda correcta. Hemos de estar muy atentos para no caer en la complacencia y buscar el camino de la muerte. Sí, me habéis escuchado bien, la muerte, pero no la muerte física como la entendemos, sino la muerte al pecado y a todo lo que nos aleja de Dios y del hermano, y más aun, la muerte a nosotros mismos; a vaciarnos de nuestro yo: de nuestra soberbia, de nuestro orgullo, de nuestro egoísmo, de nuestra lujuria, de nuestros odios y rencores, de nuestras faltas de solidaridad, de nuestras injusticias, pero, más aun, también de nuestros gustos y apetencias, de nuestros anhelos y ambiciones para, vaciándonos del todo, vayamos pidiendo la gracia de llenarnos de Cristo, de su amor, de su esperanza, de su alegría, en definitiva…de su Vida. Anhelar que no seamos nosotros y nuestros intereses, sino Cristo y su reino el que habita nuestro interior y nos empuja a salir y servir en la cotidianidad de nuestra vida a aquellos con los que nos vamos desgastando en nuestro día a dia (familia, miembros de la Archicofradía) y con los que nos vamos encontrando a cada momento. Que nuestro paso sea reflejo de ese hombre nuevo que no lucha por otra cosa, sino por Cristo, por su Reino y por ganar almas para Él.

Y haciendo ese esfuerzo, pidiendo esa gracia en nuestra vida, trabajando para que cada minuto no sea mío sino del Señor, iremos transformando nuestra realidad, iremos transformando nuestro día a día. Nos abandonará la tristeza, olvidaremos las insatisfacciones de nuestra vida, porque nuestro único afán no será otro que Cristo, y aunque descubramos que no damos frutos, tampoco desesperaremos porque nuestra vida no será nuestra, sino del Señor, que perdiendo su vida cargando y muriendo en la Cruz, resucita glorioso del Sepulcro y nos ofrece a todos los que queramos seguirle, por el camino que nos marca, la misma vida de plenitud.

Y es aquí que nos descubrimos como Archicofradía, como miembros de una Asociación pública de fieles que, desde la fe y la devoción al Nazareno del Paso, trabajando por cambiar nuestra realidad personal, vemos como animándonos unos a otros, ya no solo es nuestra realidad la que estamos llamados a cambiar, sino que nuestra meta va más allá. El esfuerzo personal, en el Nazareno del Paso, se convierte en esfuerzo compartido, y animándonos unos a otros, teniendo claro cual es la fe que nos une y la Gracia que nos mueve, tenemos que ir transformando, desde nuestra Archicofradía a nuestras familias y a todos los que nos encontremos a nuestro paso. Que descubran que no solo lucimos medalla, sino que ese privilegio se convierte en carga de amor y en llamada no solo para pensar que es posible vivir de otra manera, sino para poner todo nuestro empeño en vivir desde Cristo y para Cristo.

Pidamos hoy al Señor, a través de la imagen del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso, para que nuestra vida, al término de esta Cuaresma, no sea nuestra, sino de él, y que nuestro interés no sea el nuestro, sino el suyo, que busca la Salvación y la vida para todos los que quieran unirse a su causa. Que así sea.

El Dulce de Nombre de Jesús Nazareno del Paso estrenará la nueva túnica en la Función Principal

La basílica del Paso y la Esperanza vivirá un intenso y extraordinario inicio de cuaresma. El templo de la archicofradía acogerá el triduo en honor al Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso, que el domingo 18 estrenará una túnica bordada, y el sábado 17 se celebrará en su honor el concierto de la unidad de música del Regimiento Inmemorial del Rey Nº 1.

El triduo se desarrollará los días 15, 16 y 17 de febrero a las 20 horas y predicará el reverendo padre Salvador Javier Guerrero Cuevas, párroco de la iglesia Santa María de la Encarnación la Mayor de Ronda. El día 18 de febrero, domingo, tendrá lugar la función principal a las 12 horas y presidirá la eucaristía el director espiritual de la archicofradía y vicario general de la diócesis, reverendo padre Antonio Coronado.

Ese domingo, la imagen del Señor estará en besapié de 10 a 14 horas -se interrumpirá durante la misa- y de 18 a 20.30 horas. Ese día, el Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso lucirá la nueva túnica bordada que, bajo diseño de Eloy Téllez, ha sido ejecutada en los talleres del bordador Salvador Oliver.

Protagonismo musical

Por otro lado y dentro de los cultos organizados en honor al Señor, el sábado 17 de marzo, tras la misa del triduo, la música será la protagonista en la basílica. La unidad de música del Regimiento Inmemorial del Rey Nº 1, bajo la dirección del teniente coronel Juan Bautista Meseguer Llopis, ofrecerá un concierto donde se estrenará la marcha ‘Los Intendentes al Nazareno’, dedicada al Nazareno del Paso, compuesta por el reputado compositor Abel Moreno y que ha sido regalada por el Cuerpo de Intendencia Militar, hermano mayor honorario de la archicofradía.

El concierto tendrá lugar una vez que concluya la eucaristía en honor al Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y será presentado por el director de Publicaciones del diario SUR, el periodista y cofrade Pedro Luis Gómez. Está confirmada la asistencia al concierto de Abel Moreno.

El programa musical lo componen las siguientes obras:

-PEER GYNT, ‘La Mañana’

-1492: LA CONQUISTA DEL PARAÍSO, Vangelis

-ADAGIO EN SOL MENOR, Tomaso Albinoni

-PASIÓN COFRADE, de Sergio Infante

-SALVE INTENDENTE, de Juan Bautista Meseguer Llopis

-LOS INTENDENTES AL NAZARENO, de Abel Moreno

-TANNHAUSER ‘CORO DE PEREGRINOS’, de Richard Wagner

-NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, de Juan Bautista Meseguer Llopis

-NESSUM DORMA, de Giacomo Puccini

La unidad de música del Regimiento Inmemorial del Rey debutará en Málaga en el triduo al Nazareno del Paso

La unidad de música del Regimiento Inmemorial del Rey Nº 1 dará su primer concierto en Málaga en un acto litúrgico de la Archicofradía del Paso y la Esperanza. Será en un concierto en la basílica el próximo 17 de febrero, tras el triduo en honor al Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso, donde se estrenará la marcha ‘Los Intendentes al Nazareno’, dedicada al Nazareno del Paso, compuesta por el reputado compositor Abel Moreno y que ha sido regalada por el Cuerpo de Intendencia Militar, hermano mayor honorario de la archicofradía.

El concierto tendrá lugar una vez que concluya la eucaristía en honor al Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y será presentado por el director de Publicaciones del diario SUR, el periodista y cofrade Pedro Luis Gómez. Está confirmada la asistencia de Abel Moreno al concierto.

La unidad de música del Regimiento Inmemorial del Rey Nº 1, del Cuartel General del Ejército, puede considerarse una de las unidades con más tradición y de las más antiguas del Ejército español. La unidad de música está integrada en la unidad de apoyo del mismo y tiene su sede en el Palacio de Buenavista, en Madrid. La componen un director de música y 60 ejecutantes, junto a ellos una banda de guerra, formada por cornetas y tambores, y una sección de gaitas y pífanos.

Esta unidad de música ha recorrido con éxito casi toda Europa y América, teniendo en su haber numerosas grabaciones realizadas en España y Francia; asimismo ha llevado a cabo colaboraciones con la Orquesta Nacional de España. Actualmente es la encargada de rendir honores a los jefes de gobierno y estado que visitan Madrid. Esta banda goza de un reconocido prestigio, más allá incluso del ámbito castrense, por la calidad demostrada en los conciertos que ha ofrecido en las grabaciones que ha protagonizado.

Convivencia hombres de trono del Nazareno del Paso

Cartel de la convivencia entre hombres de trono del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso de la Semana Santa de MálagaEl próximo sábado 25 de noviembre a las 12:00h se celebrará en la Archicofradía una jornada de convivencia entre los hombres de trono del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso.

En dicha convivencia se visualizarán diferentes vídeos del pasado Jueves Santo además de pasar un buen rato entre compañeros de varal.

¡Os esperamos!

La Archicofradía, presente en el Día Mundial del Museo con visitas guiadas gratuitas

La Archicofradía se une a la celebración del Día Mundial del Museo que se llevará a cabo el próximo miércoles 27 de septiembre.

Para esta ocasión se realizarán visitas guiadas gratuitas durante el horario de apertura del museo (11:00-13:00 por la mañana y de 18:00 a 20:30 por la tarde). Esta participación se encuentra integrada dentro de un plan de actividades organizado por el área de turismo del Ayuntamiento de Málaga en colaboración con diferentes museos y monumentos de la ciudad.