Homilía de la función principal del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso

Homilía completa pronunciada por el Ilmo. Monseñor D. Francisco González Gómez Capellán de Su Santidad y Vicario para el Clero en la Función Principal del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso

En primer lugar quiero agradecerles la invitación a participar en los cultos del solemne Triduo en honor del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso.

Entrar en esta Basílica me actualiza la dicha de haber podido predicar el Triduo del 25 Aniversario de la Coronación de nuestra madre, María Santísima de la Esperanza. Y, más aún:  yo quise recibir la ordenación sacerdotal en la parroquia de Santo Domingo, hace ya 40 años, porque fue donde recibí mi bautismo y confirmación y porque allí estaban estas benditas imágenes en aquellos tiempos. En sus manos puse mi sacerdocio y hoy, de nuevo, vengo a darles las gracias por lo feliz que he sido en todos estos años y por su protección y ayuda en tantos momentos vividos.

Coincide nuestra celebración con el primer domingo de Cuaresma, en el que el Evangelio nos presenta a Jesús Nazareno, tentado por el diablo. Al comenzar su vida pública, la misión a la que el Padre le enviaba, Jesús recibe el bautismo en el río Jordán y el Espíritu, que desciende sobre Él, lo impulsa al desierto donde, durante cuarenta días,  va a afrontar un enfrentamiento abierto con Satanás.       

El empeño del diablo está centrado en conseguir que Jesús no siga el plan que le señaló el Padre, que no es otro que salvarnos siguiendo el camino de la entrega generosa de su vida, abrazado a la Cruz por nuestro amor.

Satanás trata de hacerle ver la inutilidad de su entrega, frente a su propuesta de asumir el camino de lo cómodo (convertir las piedras en pan), del éxito espectacular (tirarse de lo más alto del templo y que los ángeles lo recojan) y del poder y el dominio de los reinos de este mundo, con tal que lo adore a él. Jesús es consciente de la falsedad del mesianismo que Satanás le propone y   va a rechazarlo enérgicamente enfrentándose  a él con citas de la Sagrada Escritura.

Porque Jesús sabe que Satanás es muy astuto y, como le pasó a Eva en el Paraíso, dialogar con él es asumir el riesgo de ser seducido. Por eso, le va a contestar únicamente con la fuerza y claridad de la Palabra de Dios. ¡Qué importante es, para nosotros, aprender de Jesús su manera de afrontar las tentaciones, el defendernos apoyados solo en la Palabra de Dios! Contra ella el tentador se verá abocado siempre al más estrepitoso fracaso.

Frente a la tentación de dejarnos llevar de la mentalidad del mundo, centrado en lo material, en lo cómodo, lo fácil y lo placentero, Jesús le responde que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Es decir, de lo que tenemos que alimentarnos es de lo bueno, de los verdaderos deseos del amor de Dios.  

Frente a la tentación de éxito de un “número impresionante”, lanzándose desde el pináculo del templo y apoyado en un texto de la sagrada Escritura: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pié no tropiece con las piedras”, Jesús le recuerda que también está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”. El camino de la fe no siempre es nítido y hay que asumir vencer las oscuridades con paciencia y esperanza.

Finalmente, a la propuesta de concederle todo el  poder a condición de adorarlo, Jesús lo rechaza y le dice que es al revés,  “Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto”. Nos indica que nada ni nadie puede ocupar nuestro corazón, convirtiéndose en un ídolo, que nunca podrá llenar la sed de infinito de nuestro corazón y que terminará esclavizándonos. 

Sintiéndose derrotado Satanás se retirará hasta otra ocasión. Precisamente, tres años después,  Jesús Nazareno del Paso, por su fidelidad de amor al plan de Dios Padre, en su caminar hacia el Calvario, abrazado a la Cruz, tendrá que  volver a enfrentarse al “príncipe de este mundo”, para vencerlo definitivamente con su amor hasta el extremo.

Nosotros hoy también estamos tentados por las mismas falaces propuestas del diablo y ¡cuánto daño hace en el mundo y a nuestras vidas! ¿Cómo afrontar y vencer las tentaciones?

Tenemos un arma poderosa que es invocar el Dulce Nombre de Jesús Nazareno, acompañándole con su mismo Paso. Es Jesús quien nos lo dice: «Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.»» (Mc 16, 17-18)

El Dulce Nombre de Jesús nos consuela espiritualmente, nos ayuda en nuestras debilidades, nos actualiza la misericordia de Dios y nos impulsa a colaborar con Él, liberando a tantos oprimidos por el diablo.

¡Qué gozo para vuestra Hermandad custodiad el patrimonio del Dulce Nombre de Jesús durante tantos siglos! Sois continuadores de la obra de Dios, por la cual muchos hermanos han entregado lo mejor de sus vidas. ¡Amad a vuestra Hermandad, a vuestra Parroquia de Sto. Domingo con toda vuestra alma. Su historia, las personas que han formado y forman parte de ella, compartiendo sus gozos y tristezas. Seguid construyéndola con toda vuestra mente, vuestro corazón, con lo mejor de vosotros mismos.

Que el culto a esta bella imagen os lleve a conocer, amar y seguir más a Cristo vivo y presente en nuestras celebraciones y en nuestras vidas. Amadlo y recibidlo en la Eucaristía, experimentad con frecuencia su misericordia y perdón a través del sacramento de la confesión, contempladlo y hablarle al corazón con una oración viva y constante, ayudadle a llevar la Cruz, cuidando a tantos pobres y marginados que cargan pesadas cruces en la tierra, dadlo a conocer y amar cada día más, extendiendo, contagiando su devoción a todos. Es un hermoso programa cuaresmal y para toda la vida.   

Y, junto a Él, la Madre, María Santísima de la Esperanza. Ella fue capaz de acompañar a su Hijo, camino del Calvario, con el corazón destrozado. ¡Cuánto hubiera Ella deseado cambiarse por Jesús, sufrir lo que su Hijo querido estaba pasando! Cuando todos lo abandonaron, Ella se mantuvo fiel, siguiendo sus mismos pasos hasta la Cruz.

Si hoy Jesús  sigue sufriendo en los que experimentan el abandono y la soledad, el dolor en los hospitales, el maltrato por ser refugiados o migrantes, la violencia de cualquier tipo, María sigue ayudándoles a llevar su cruz, siendo un signo de esperanza.  Podemos perder todo, pero que nunca se nos apague la luz de la esperanza.

¡Dulce Nombre de Jesús del Paso, María Santísima de la Esperanza, ayudadnos a recorrer el camino de nuestras vidas, adheridos a la voluntad de Dios nuestro Padre, pasando por la vida, como vosotros, amando y haciendo el bien a todos, sembrando por doquier la alegría de la esperanza!     

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