MEDIDAS DE PREVENCIÓN EN EL ACCESO A LOS COLUMBARIOS – COVID-19

Málaga, martes 5 de mayo de 2020.

Dada la grave responsabilidad que supone, para todos, prevenir el contagio del COVID-19 se han establecido una serie de disposiciones para el acceso y uso de los COLUMBARIOS a partir del lunes 11 de mayo de 2020, facilitándose que dicho espacio no sea un espacio de riesgo.

  • Los columbarios permanecerán abiertos excepcionalmente para depositar cenizas de aquellos hermanos que han perdido a sus seres queridos, de lunes a viernes en horario de 10 h. a 13 h. por la mañana y de 18 h. a 20 h. por la tarde. Es indispensable que se disponga de la llave del columbario.
  • Se deberá acudir a los columbarios, previa cita telefónica llamando al número de teléfono 952614396, hasta no tener confirmación del día y hora de la cita no podrán acceder a los columbarios a fin de evitar la concentración de personas en los espacios cerrados.
  • Aforo, se limita el acceso a los columbarios en un número máximo de 2 personas por familia, cumpliéndose la distancia mínima de seguridad entre personas.
  • El acceso a los columbarios se realizará por la puerta de calle San Jacinto, 1.
  • Se recomienda el uso de mascarilla y guantes desechables con carácter general. Se dispondrá para su uso de dispensadores de gel hidroalcohólico.
  • Quedan canceladas las visitas a los columbarios, a fin de evitar la concentración de personas en los espacios cerrados.
  • La Basílica permanecerá cerrada hasta que se adopten medidas organizativas y sanitarias (aforo, higiene, distancia,..).
  • Se ruega la colaboración en mantener las medidas de distanciamiento social y medidas de prevención e higiene.

Estas disposiciones serán necesariamente revisadas y en su caso modificadas teniendo en cuenta lo que la autoridad sanitaria disponga en cada momento.

SECRETARIA

Reflexión del Evangelio del 26 de abril por el rector de la Basílica

Lectura del Evangelio según san Lucas (24,13-35), correspondiente al domingo 29 de abril de 2020, y posterior reflexión del rector de la Basílica Antonio Jesús Carrasco Bootello.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,13-35):

AQUEL mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».
Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
Él les dijo:
«¿Qué?».
Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.
Pero él desapareció de su vista.
Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor

#OperaciónPotito: campaña de ayuda a familias necesitadas

Desde el inicio del confinamiento, la Archicofradía de la Esperanza, a través de su bolsa de caridad, ha incrementado el número de ayudas a las familias más necesitadas. Además de las acciones acometidas en este tiempos (que puedes ver pulsando aquí), se está trabajando en una acción solidaria para con los más pequeños.

A través de la colaboración de hermanos, devotos y ciudadanos en general, pretendemos recaudar fondos para llevar potitos y leche infantil al banco de alimentos de la barriada Nuevo San Andrés.

En esta situación tan difícil, apelamos a la solidaridad de todos para poder salir adelante. Si quieres aportar algún donativo, puedes hacerlo a través de la cuenta de la Archicofradía (ES5221033034430030012454) con el concepto «Proyecto potito».

La bolsa de caridad de la Archicofradía en tiempos de la pandemia

La Archicofradía del Paso y la Esperanza se vuelca en ayudar a los más necesitados durante la crisis del coronavirus

Debido a la crisis del coronavirus y sus consecuencias, la precaria situación de muchas familias en nuestra ciudad se ha visto agravada. Por ello, la bolsa de caridad ha buscado una nueva alternativa para que las familias que dependen de la Archicofradía no se vean aún más perjudicadas.

A ello hay que sumar la decisión acordada por la junta de gobierno el pasado 1 de abril de destinar a la bolsa de caridad las luminarias del Jueves Santo y la colaboración directa con las familias adscritas al economato Corinto.

En los Asperones se ha hecho entrega de 250 barras de pan para mantenimiento de 150 familias durante el fin de semana, procedentes de la Panificadora Mateo Luque y 150 barras de pan diarias durante la pandemia para el mantenimiento de 150 familias, procedentes de Horno de Leña Martín- Puerto de la Torre.

Además, se han entregado dos palets de leche para el mantenimiento de 150 familias suministrados con fondos de la vocalía de caridad; 600 postres para 150 familias, cortesía de Postres Ruiz-Nerja, y dulces y porciones de tarta para otras 150 familia gracias a la colaboración de Obrador Tejeros.

La vocalía de caridad ha repartido mascarillas, donadas por el grupo 3d Makers Costa del Sol, a las Hermanas Adoratrices para su proyecto Vive y Camina, Comedor Santo Domingo, Colegio Maria de la O-Barriada de los Asperones. Banco Bueno (ubicado en Palma – Palmilla), Asilo de los Ángeles, Comedor social Yo soy tu, Asociación de vecinos Nuevo San Andrés, Hermanas de la Cruz, Casa de la Buena Vida- Palma Palmilla, Residencia Geriátrica El Tomillar y la Geriatría Residencial El Manantial.

Con los fondos procedentes de la bolsa de caridad, se ha realizado una entrega de leche, zumo, agua y elementos de primera necesidad al distrito 7 Carretera de Cádiz y durante esta semana se procederá a otra entrega al comedor de Santo Domingo.

A estas ayudas se suma la campaña #OperaciónPotito, con la que se pretende colaborar en la alimentación de los menores a través de la entrega de donativos de hermanos en particular y malagueños en general al banco de alimentos barriada Nuevo San Andrés

Respecto a esto última, la Archicofradía quiere mostrar su agradecimiento a Astorga Abogados, Farmacia Claudia Ruiz Capilla en Rotonda de Suárez, CBL logística Delegación de Málaga, a su gerente Miguel Ángel Ruiz y a la Cooperativa Farmacéutica Hefame por la colaboración prestada en esta campaña de ayudas a las familias más necesitadas.

#EsperanzaDesdeCasa | Jueves Santo 2020 (Málaga)

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Reflexión del Evangelio del Domingo de Ramos, 5 de abril de 2020, por el rector de la Basílica

Lectura del Evangelio según San Mateo (26,14–27,66), correspondiente al Domingo de Ramos, 5 de abril de 2020, y posterior reflexión del rector de la Basílica Antonio Jesús Carrasco Bootello.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (26,14–27,66):

C. En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:
S. «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
C. El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
S. -«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
C. Él contestó:
+ «Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: «El Maestro dice: Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos.»»
C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.
C. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:
+ «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
C. Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro:
S. «¿Soy yo acaso, Señor?»
C. Él respondió:
+ «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:
S. «¿Soy yo acaso, Maestro?»
C. Él respondió:
+ «Tú lo has dicho.»
C. Durante la cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
+ «Tomad, comed: esto es mi cuerpo.»
C.. Y, cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo:
+ «Bebed todos; porque ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados. Y os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta el día que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.»
C. Cantaron el salmo y salieron para el monte de los Olivos.
C. Entonces Jesús les dijo:
+ «Esta noche vais a caer todos por mi causa, porque está escrito: «Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.» Pero cuando resucite, iré antes que vosotros a Galilea.»
C. Pedro replicó:
S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré.»
C. Jesús le dijo:
+ «Te aseguro que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.»
C . Pedro le replicó:
S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. »
C. Y lo mismo decían los demás discípulos.
C. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:
+ «Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.»
C. Y, llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse. Entonces dijo:
+ «Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.»
C. Y, adelantándose un poco, cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.»
C. Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
+ «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.»
C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.»
C. Y, viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba, repitiendo las mismas palabras. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:
+ «Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.»
C. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, mandado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:
S. «Al que yo bese, ése es; detenedlo.»
C. Después se acercó a Jesús y le dijo:
S. «¡Salve, Maestro!»
C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:
+ «Amigo, ¿a qué vienes?»
C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano para detenerlo. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo:
+ «Envaina la espada; quien usa espada, a espada morirá. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría en seguida más de doce legiones de ángeles. Pero entonces no se cumpliría la Escritura, que dice que esto tiene que pasar.»
C. Entonces dijo Jesús a la gente:
+ «¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me detuvisteis.»
C. Todo esto ocurrió para que se cumpliera lo que escribieron los profetas. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron. Los que detuvieron a Jesús lo llevaron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos, hasta el palacio del sumo sacerdote, y, entrando dentro, se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello. Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos, que dijeron:
S. «Éste ha dicho: «Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.»»
C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:
S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?»
C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:
S. «Te conjuro por Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.»
C. Jesús le respondió:
+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo os digo: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene sobre las nubes del cielo.»
C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo:
S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia. ¿Qué decidís?»
C. Y ellos contestaron:
S. «Es reo de muerte.»
C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon, diciendo:
S. «Haz de profeta, Mesías; ¿quién te ha pegado?»
C. Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada y le dijo:
S. «También tú andabas con Jesús el Galileo.»
C. Él lo negó delante de todos, diciendo:
S. «No sé qué quieres decir.»
C. Y, al salir al portal, lo vio otra y dijo a los que estaban allí:
S. «Éste andaba con Jesús el Nazareno.»
C. Otra vez negó él con juramento:
S. «No conozco a ese hombre.»
C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:
S. «Seguro; tú también eres de ellos, te delata tu acento.»
C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar, diciendo:
S. «No conozco a ese hombre.»
C. Y en seguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el traidor, al ver que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos, diciendo:
S. «He pecado, he entregado a la muerte a un inocente.»
C. Pero ellos dijeron:
S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!»
C. Él, arrojando las monedas en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sumos sacerdotes, recogiendo las monedas, dijeron:
S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre.»
C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo escrito por Jeremías, el profeta: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de uno que fue tasado, según la tasa de los hijos de Israel, y pagaron con ellas el Campo del Alfarero, como me lo había ordenado el Señor.» Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?»
C. Jesús respondió:
+ «Tú lo dices.»
C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:
S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?»
C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato:
S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?»
C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:
S. «No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.»
C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús. El gobernador preguntó:
S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?»
C. Ellos dijeron:
S. «A Barrabás.»
C. Pilato les preguntó:
S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?»
C. Contestaron todos:
S. «Que lo crucifiquen.»
C. Pilato insistió:
S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?»
C. Pero ellos gritaban más fuerte:
S. «¡Que lo crucifiquen!»
C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo:
S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!»
C. Y el pueblo entero contestó:
S. «¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»
C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía; lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo:
S. «¡Salve, rey de los judíos!»
C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos.» Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza:
S. «Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.»
C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo:
S. «A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?»
C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:
+ «Elí, Elí, lamá sabaktaní.»
C. (Es decir:
+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»)
C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron:
S. «A Elías llama éste.»
C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían:
S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.»
C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu.
Todos se arrodillan, y se hace una pausa
C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:
S. «Realmente éste era Hijo de Dios.»
C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo; entre ellas, María Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los Zebedeos. Al anochecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Éste acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó. María Magdalena y la otra María se quedaron allí, sentadas enfrente del sepulcro. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:
S. «Señor, nos hemos acordado que aquel impostor, estando en vida, anunció: «A los tres días resucitaré.» Por eso, da orden de que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, roben el cuerpo y digan al pueblo: «Ha resucitado de entre los muertos.» La última impostura sería peor que la primera.»
C. Pilato contestó:
S. «Ahí tenéis la guardia. Id vosotros y asegurad la vigilancia como sabéis.»
C. Ellos fueron, sellaron la piedra y con la guardia aseguraron la vigilancia del sepulcro.

Palabra del Señor

Horario de las retransmisiones de Semana Santa y Oficios

Horario de las retransmisiones
de Semana Santa y Oficios de Semana Santa. Desde Roma.
(Trece TV y La 2 de TVE)


DOMINGO DE RAMOS 5 ABRIL:
Misa de la Pasión del Señor desde Roma 11h.


JUEVES SANTO 9 ABRIL:
Misa de la Santa Cena a las 18h


VIERNES SANTO 10 ABRIL:
Celebración de la Pasión a las 18h
Viacrucis a las 21h


SÁBADO SANTO 11 ABRIL:
Vigilia Pascual a las 21h


DOMINGO DE PASCUA:
Misa a las 11h.

Acuerdo de la Junta de Gobierno con fecha 1 de abril de 2020

Málaga, miércoles 1 de abril de 2020.

La Junta de Gobierno, dada la situación especial que estamos viviendo, ante la inmediatez y necesidad urgente de atender el día a día de la Archicofradía y siendo conocedores de la situación en que se encuentran numerosas familias por causa de la emergencia sanitaria y social generada por el coronavirus (COVID-19), de forma telemática en el día de hoy, ha ratificado por unanimidad conforme a la Regla 62a de los vigentes Estatutos los acuerdos de la Comisión Permanente siguientes:

1. Las luminarias por la salida procesional del año 2020 serán destinadas íntegramente, y una vez deducidos los gastos propios de la procesión, a la Bolsa de Caridad de la Archicofradía con el fin de atender las necesidades de las personas más vulnerables de que se están viendo afectadas por los efectos de la pandemia de coronavirus (COVID19).

2. Asimismo, aquellos hermanos que ya hubieran abonado sus luminarias, bien de nazareno, bien de hombres de trono, podrán obtener la devolución de las mismas, sin pérdida de los derechos adquiridos. Para ello, deberán remitir un correo electrónico a la Tesorería de la Archicofradía tesoreria@pasoyesperanza.es, no más tarde del día 20 de abril de 2020. Aquellos hermanos que soliciten esta devolución serán citados personalmente en la Casa Hermandad para, dentro del plazo que se anunciará, hacerle entrega de la luminaria previa presentación del justificante de pago.

3. Por otra parte, aquellos hermanos que aún no hubieran abonado la luminaria podrán hacerlo voluntariamente hasta el 20 de abril, mediante el correspondiente ingreso en la cuenta corriente de la Archicofradía abierta en la entidad UNICAJA (ES52 2103 30344300 3001 2454), debiéndose indicar en el concepto nombre, apellido y puesto en la procesión. Estos importes irán igualmente destinados íntegramente a los referidos fines de la Bolsa de Caridad.

4. En caso de que aquellos hermanos que aún no han abonado sus luminarias opten por no hacer el pago pendiente deberán comunicar necesariamente la reserva de puesto a la Archicofradía no más tarde del día 20 de abril de 2020 en la siguiente dirección de correo electrónico: secretaria@pasoyesperanza.es. De no recibirse esta comunicación en el referido plazo se entenderá que el hermano ha renunciado a su antigüedad en la procesión.

5. Aquellos hermanos que deseen colaborar con la Bolsa de Caridad para atender las necesidades referidas podrán participar con su aportación económica en la misma cuenta corriente, debiéndose indicar en el concepto el nombre del hermano y “luminaria cero”.

6. Por lo que respecta a la devolución de las túnicas de nazarenos, monaguillos y acólitos, la Archicofradía establecerá los plazos de devolución una vez que finalice el estado de alarma. Entre tanto se ruega a los hermanos que saquen las túnicas de las bolsas y las cuelguen en perchas, absteniéndose de vestirlas o usarlas.

En la seguridad de la intercesión del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y de María Santísima de la Esperanza en estos difíciles momentos, recibe un fraternal abrazo.

SECRETARIA.

Reflexión del Evangelio del 29 de marzo de 2020 por el rector de la Basílica

Lectura del Evangelio según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45), correspondiente al domingo 29 de marzo de 2020, y posterior reflexión del rector de la Basílica Antonio Jesús Carrasco Bootello.

Lectura del santo evangelio según san Juan (11,3-7.17.20-27.33b-45):

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo: «Señor, tu amigo está enfermo.»
Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.
Sólo entonces dice a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea.»
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.
Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.»
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.»
Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
Jesús le dice: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»
Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»
Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?»
Le contestaron: «Señor, ven a verlo.»
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!»
Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»
Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús: «Quitad la losa.»
Marta, la hermana del muerto, le dice: «Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»
Jesús le dice: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.»
Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, ven afuera.»
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.
Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar.»
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Palabra del Señor

Reflexión del Evangelio del 22 de marzo de 2020 por el rector de la Basílica

Lectura del Evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38), correspondiente al domingo 22 de marzo de 2020, y posterior reflexión del rector de la Basílica Antonio Jesús Carrasco Bootello.

Lectura del santo evangelio según san Juan (9,1.6-9.13-17.34-38):

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ése el que se sentaba a pedir?»
Unos decían: «El mismo.»
Otros decían: «No es él, pero se le parece.»
Él respondía: «Soy yo.»
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»
Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.»
Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»
Él contestó: «Que es un profeta.»
Le replicaron: «Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del hombre?»
Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»
Él dijo: «Creo, Señor.» Y se postró ante él.

Palabra del Señor